El Culto a Moloc Hoy

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“Antes, trajisteis el tabernáculo de Moloc, y la estrella de vuestro dios Remfan; figuras que os hicisteis para adorarlas: os transportaré pues, más allá de Babilonia” (Hechos 7:43).

La adoración a Moloc consistía en el sacrificio de niños recién nacidos o sacados por la fuerza del vientre de sus madres. Moloch y Remfán eran deidades que representaban aparentemente los poderes divinos atribuídos a la naturaleza, bajo diferentes aspectos; un culto pagano que perdura hasta nuestros días mediante el aborto y la “protección ambiental”. Estos cultos son el resultado de siglos de adoración a la naturaleza por parte del ser humano, tal como Egipto, los filisteos (con Dagón, un “hombre-pez”, de donde nace Poseidón), y los pueblos donde Israel llegó a asentarse como nación.

En la época de Jesús, la gran nación romana (a la cual vuelve el mundo poco a poco en la inmoralidad) había modificado el culto pagano a los “tutores”, hombres o mujeres que debían adoptar a niños pequeños, abusar de ellos y “formarlos” en el culto de sus dioses. Pablo describe muy claramente este culto romano a la naturaleza en Romanos uno. Y la humanidad sin Jesucristo siempre tendrá esa inclinación a seguir el culto demoníaco. Todo el mundo sigue adorando a los mismos falsos dioses. El llamado “ateísmo” moderno, rechaza y niega fuertemente solamente al Dios de las Escrituras, porque jamás se opone y ataca a los otros “dioses”. ¿Ha encontrado a algún ateo o evolucionista fuertemente ofendido por los dioses indígenas o por la “Pachamama”? ¿Ha encontrado a algún “ateo” que se oponga al “yoga” o la “meditación trascendental”? ¡Seguramente le llamaran “ciencia ancestral”, conocimiento valiosos de grandes civilizaciones antiguas!

El corazón perdido, desde Caín hasta nuestros días, odia, rechaza y maldice a Dios. Y cuando toda una sociedad comienza a inclinarse por esto, con su libertinaje sexual, su culto a la muerte de niños y su “respeto” devoto a la naturaleza, comienza a caer por sí misma. La sociedad comienza a volverse cada vez más necia, repitiendo el error de las naciones que no quisieron al Dios de las Escrituras. Ofensa, burla, odio, rechazo y repugnancia comienza a expresar “todo modernista” contra cualquiera que diga o defienda la fe bíblica. Aunque hay más razón en la fe cristiana, el odio por el Dios que se habla en ella, ciega la mente y aturde el pensamiento de los perdidos.

Muchas iglesia modernas están entrando de a poco en este movimiento. Muchos creen en “declaraciones” al mejor estilo hindú de las mantras mágicas; muchos practican el yoga, las artes marciales y los “deportes de defensa” sin sentirse mal con el mandamiento que prohíbe practicar las costumbres paganas. Otros añaden alimentos que el cristianismo nunca ha aprobado; otros comienzan a cremar a sus muertos y a guardarlos en sus casas, en frascos lujosos… un culto a los muertos disfrazado de piadosa misericordia.

El dios moloc era una gran estructura con brazos extendidos y un fuego ardiente en su vientre; allí colocaban a los pequeños niños menores de 5 años, y eran arrojados vivos a sus entrañas. En medio del grito doloroso de los pequeños, el pueblo gritaba eufórico, bailando y comiendo todo tipo de acto inmoral en grupo como si el mayor triunfo hubiera sido logrado. Semejante brutalidad enojó al Señor, y envió a Israel a destruirlos. Aunque la puerta de la bondad y la gracia de Dios está abierta para todos, Él ha prometido destruir al hombre pecador, y darle lo que realmente merece. Los que rechazan la justicia divina regularmente piensan como los seguidores de Moloc: “Que Dios tan malo que castiga… no nos deja el derecho de matar a los bebés”. La idiotez y la falta de seso se manifiesta en la mayoría de las personas que no entienden las Escrituras.

El culto a Moloc no se ha extinguido, solamente se ha modificado. No es una lucha de derechos, ni es una lucha a no tener “religión”, es una lucha para tener el libertinaje y comenzar la adoración a los demonios, que exigen la sangre y la muerte de los seres humanos inocentes. No es una lucha contra la política, es una lucha contra huestes espirituales de maldad.

¡Oh pueblo de Dios, despierta! Que piensas que es contra políticos, contra personas malvadas y contra ideologías que luchas, sin darte cuenta del innumerable ejército de demonios que están atacando sin compasión. No dejes, oh pueblo de orar al Señor; no dejes de hacer tu batalla de rodillas, confiados en la fuerza del Señor. No dejes de mirar al cielo y rogar por Su compasión. No dejes que la ignorancia te haga defender lo que Dios no defiende, y de seguir lo que Dios no enseña.

La redención está cerca, lo podemos percibir; el cielo se prepara y la gloriosa presencia del Salvador cada vez se hace más cercana. Iglesias del Señor, permanezcan firmes que el Señor vendrá, no tardará. Y luchemos juntos en oración, evangelismo y predicación de la Palabra; que las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas.

“He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del hombre que está a la diestra de Dios”. Hechos 7:56.

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