Yugo Desigual

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La “unión” entre creyentes e impíos

El texto de 2ª Corintios 6:14 se ha empleado mucho para decirle a los jóvenes que no se casen con impíos, o con inconversos. Y aunque es una parte del mensaje de 2ª Corintios, se oscurece la profundidad del mismo cuando no vamos más allá. Analicemos un poco el pasaje bíblico:

  1. El contexto anterior ni el contexto posterior nos menciona el matrimonio, sino que nos habla del ministerio de predicación del Evangelio de Cristo (cf. 2ª Cor. 5:11-6:2) y del testimonio apostólico entre los corintios (6:3-13), con una solicitud de “ensancharse”, de no quedar estrechos. Curiosamente este “ensancharse” es precisamente defenirse claramente en el carácter cristiano en todo lo referente al ministerio.
  2. En el verso 14, la frase “yugo desigual”, está convocando a Deuteronomio 22:9-11, que indicaba la prohibición de mezclar “naturalezas” que solamente perjudicarían. El texto no Deuteronomio no solamente puede indicarnos el mal de la mezlca genética, sino cualquier tipo de “experimentación” con mezclas de naturalezas diferentes. Cada ser y cada cosa, tiene su naturalezaq que debe ser respetada. Obviamente que los seres humanos, sin importar su tono de piel, son una sola especie, y poseen la misma naturaleza humana, pero no hay nada de compatibilidad entre un ser humano y un cerdo (como el caso de los transplantes); esto sería contra naturaleza. Es el caso de Levítico 19:19 que dice que “No harás ayuntar tu ganado con animales de otra especie”.
  3. En el mismo verso 14, la frase completa: “yugo desigual con los incrédulos”, invoca a Deuteronomio 7:3-4: “Y no emparentarás con ellas; no darás tu hija a su hijo, ni tomarás a su hija para tu hijo. Porque desviará a tu hijo de en pos de mí, y servirán a dioses ajenos; y el furor de Jehová se encenderá sobre vosotros, y te destruirá pronto”. En este sentido, el texto nos recuerda la necesidad de ser diferentes, un pueblo conforme al corazón de Dios, no unido o colocado junto a los incrédulos. No olvidemos que un “incrédulo” no es un “pagano”; un pagano no conoce ni entiende la verdad; el incrédulo la conoce pero la rechaza voluntariamente. Quizá Pablo habla de los que asistían a las iglesias sin ser salvos, pero que podían emular el comportamiento cristiano.
  4. El contexto que sigue a 2ª Corintios 6:14, nos habla de una relación de “naturalezas” que no pueden ser emparentadas: la justicia con la injusticia; la luz con las tinieblas; Cristo con Belial; el creyente con el incrédulo; el templo de Dios y el templo de los ídolos. Estas relaciones imposibles terminian hablando del creyente y el incrédulo, luego el templo de Dios, que Pablo aclara diciendo: “Porque vosotros sois el templo del Dios viviente”, recordando el mensaje de 1ª Corintios 3.

Comentario Exegético JFB:

V. 14: No os juntéis en yugo o bajo yugo desigual: “en yugo con uno de espíritu contrario”. La figura se toma del precepto simbólico de la ley (Lev_19:19): “A tu animal no harás ayuntar por misturas”; o el precepto (Dt._22:10): “No ararás con buey y con asno juntamente”. Cf. Dt._7:3, que prohibe el casamiento con los paganos; también 1ª Cor_7:39. El creyente y el incrédulo son completamente heterogéneos. El trato demasiado íntimo con incrédulos en otros aspectos también es incluído (v. 16; 1ª Cor_8:10; 1ª Cor_10:14). qué compañía—lit., compañerismo, o participación. justicia—el estado de creyente, justificado por la fe. injusticia—más bien y como siempre traducido en otras partes, “iniquidad”; el estado del incrédulo, el fruto de la incredulidad. luz—de la cual son hijos los creyentes (1ª Ti._5:5).

V. 15. Belial—Hebreo, “indignidad, inutilidad, maldad”. Así como Satanás se opone a Dios, y el anticristo a Cristo; Belial estando aquí opuesto a Cristo tiene que denunciar toda clase de impureza anticristiana [Bengel].

16. acuerdo—conformidad de sentimientos (cf. 1º R._18:21; Ef._5:7, 11). el templo de Dios—es decir, vosotros los creyentes (1ª Cor_3:16; 6:19). los ídolos—Cf. Dagón ante el arca (1º S._5:2). como—“aun como Dios dijo”. Cita de Lev_26:12; Jer_31:33; Jer_32:38; Eze_37:26-27; cf. Mat_28:20; Jn_14:23. andaré en ellos—más bien, “entre ellos”. Así como “habitar” da a entender la presencia divina, “caminar” da a entender la operación divina. La habitación de Dios en el cuerpo y alma de los santos puede ilustrarse por su inversa, la posesión demoníaca de cuerpo y alma. mi pueblo—más bien, “ellos serán para mí un pueblo”.

Si el pasaje habla de la incompatibilidad entre naturalezas, entonces, podemos concluir que este pasaje advierte al creyente de que no se una en “yugo desigual” en:

    1. La adoración a Dios, mezclando judaísmo o paganismo con la adoración auténtica.
    2. La vida de compañerismo con personas que son enemigos de la cruz.
    3. Los negocios cristianos, buscando compartir con los de la fe, y no con impíos.
    4. Con la beneficencia impía, que solo busca su gloria, y no la de Dios.
    5. Con los falsos hermanos.

No significa que no les hablemos o no tengamos tratos con ellos; el mandamiento es que no hagamos una alianza profunda con ellos, como los negocios, que incluyen toda una gama de matices de relaciones. Por ejemplo, ¿qué comunión debe haber cuando el negocio comienza a vender producto defectuoso o más costoso de lo justamente establecido? ¿Puede un creyente mentir a un cliente para poder vender su producto? ¿Puede un creyente no testificar de Dios para no tener conflictos con su socio? ¿Y qué hará cuando el impío lleve a los ídolos una ofrenda para santificar su negocio? ¿Puede el creyente rechazar una garantía justa que le pueda dar un margen de pérdida? Y muchas cosas semejantes.

Es el mismo caso con el matrimonio: ¿Qué hacen con su vida personal? ¿Oran por separado? ¿O el creyente ora y lee la Biblia mientras su cónyuge bebe cerveza viendo programación inadecuada en la TV? ¿Y si el impío desea ver pornografía? ¿Y si el impío se persigna cada vez que entra o sale? ¿Y que hace con los hijos cuando éstos crecen? ¿Crecerán sin el ejemplo cristiano de su padre, aprendiendo que su padre, por no ser salvo, irá al infierno si no cree en Jesucristo? ¿No conducirá esa actitud al nuevo hijo a un riesgo de rechazar el evangelio por verlo “injusto”? ¿Y no preguntará el niño por qué uno se persigna y el otro no? ¿Le dirá el creyente que su padre no es salvo, para luego explicarle que eso significa que va al infierno? ¿Y dónde recibirán la religión que profesarán? ¿Y dónde asistirán a escuchar la Palabra de Dios?

También lo podemos ver en el ministerio cristiano: ¿Cómo lidiamos con religiosos que niegan la Biblia o la ponen en duda? ¿Cómo podemos compartir el ministerio con ellos? ¿Cómo es posible un católico con un creyente? ¿Cómo un espiritista con un salvo por la fe? ¿Y cómo podemos unirnos con iglesias donde Cristo no es el Centro y donde la Biblia no se predica? ¿Cómo podemos ir a conciertos de falsos creyentes y promover su ministerio de iniquidad comprándo sus discos? ¿Cómo podemos asumir tanta cosa mala solamente callando la Verdad que profesamos? ¡Eso es imposible! No hay concordia entre Cristo y Belial.

Y de esta manera, aplica a todas las relaciones de la vida cristiana en las cuales Dios debe ser honrado por parte de Sus hijos