1ª Corintios 11:2-16

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Os alabo, hermanos, porque en todo os acordáis de mí, y retenéis las instrucciones tal como os las entregué. Mas quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios es la cabeza de Cristo. Todo varón que ora o profetiza con la cabeza cubierta afrenta su cabeza. Mas toda mujer que ora o profetiza con la cabeza no cubierta afrenta su cabeza, porque es lo mismo que si estuviera rapada. Porque si la mujer no se cubre, córtese también el cabello; y si le es deshonroso a la mujer cortarse el cabello o raparse, cúbrase. Porque el varón ciertamente no debe cubrirse la cabeza, pues es imagen y gloria de Dios, mas la mujer es gloria del varón; porque el varón no procede de la mujer, sino la mujer del varón, y tampoco el varón fue creado por causa de la mujer, sino la mujer por causa del varón. Por lo cual, la mujer debe tener señal de autoridad sobre su cabeza, por causa de los ángeles. Mas en el Señor, ni el varón es sin la mujer, ni la mujer sin el varón. Porque así como la mujer procede del varón, así también el varón nace por medio de la mujer; pero todo procede de Dios. Juzgad vosotros mismos: ¿Es apropiado que la mujer ore a Dios con la cabeza no cubierta? ¿No os enseña la naturaleza misma que al hombre le es deshonroso dejarse crecer el cabello? Por el contrario, si la mujer se deja crecer el cabello le es honroso, porque en lugar de velo le es dado el cabello. Con todo, si alguno quiere ser contencioso, nosotros no tenemos tal costumbre, ni las iglesias de Dios.

Cualquiera, pues, que crea en la infalibilidad de la Escritura, y sea honesto con este texto, estará de acuerdo con lo que Pablo enseña: que los hombres han sido colocados en el papel de liderazgo en la iglesia, y por lo tanto, las mujeres deben seguir el liderazgo de estos hombres. Este texto habla de la autoridad de la iglesia, no solo de la autoridad en el hogar, que es tratado por Pablo en Efesios. La autoridad no minimiza ni deteriora a otras personas, simplemente las guías y las orienta en sus funciones, evitando con ello el caos.

Sin embargo, la pregunta es inevitable para una mayoría de personas: ¿Habla Pablo acá literalmente o simplemente se acomodó a la circunstancia de la época? Por ejemplo, Austin H. Stoffer declara: “es claro que Pablo no fue el primero en ordenar a las mujeres a someterse a los hombres: A las mujeres judías les habían enseñado la sumisión por siglos. Pablo, siempre cuidando de no alterar la tela cultural delicada de su día, alentó a las mujeres a continuar sometiéndose” (Christianity Today, feb. 29, 1981). Esta declaración indica que Pablo no pudo decir la verdad abiertamente, sino que la camuflaba con la cultura para no ofender, lo cual es totalmente falso. Pablo siempre habló con la verdad, y por eso sufrió en carne propia el desprecio de muchos. Pero muchos otros que apoyan que este asunto es punto cultural, incluso han llegado a afirmar que ese pasaje no tiene validez para nosotros.

La frase “naturaleza misma”, que parece referirse a la cultura o la sociedad, ha sido ampliamente sacada del contexto, para justificar las ideas propuestas. Y aunque es verdad que Pablo menciona la cultura en este pasaje, lo hace como ejemplo, demostrando que el cabello largo en la mujer era una forma cultural y normal para afirmar la verdad de la autoridad establecida. Recordemos que no le escribe a judíos, sino a griegos, y su concepto de las mujeres diferenciaba mucho del concepto hebreo. Para un griego la mujer valía igual a un esclavo, pero en la ley de Moisés, la mujer tiene el mismo valor que el varón, a excepción de las funciones y ministerios, que son obvias por razones originales, las cuales se dieron en Edén. El problema es que la sociedad actual rechaza lo que Dios ha dicho, y cada vez más el movimiento profetizado adquiere una influencia importante en aras del ecumenismo.

Ahora bien, en contra del punto de vista de que Pablo usa esta enseñanza para acomodarse a la sociedad, tenemos cuatro argumentos tomados del mismo texto:

1. El Diseño de Dios (vv. 3-6).

En este pasaje Pablo dice: “Mas quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios es la cabeza de Cristo”. Esta afirmación es el eje central en la comprensión de este texto tan discutido y rechazado. Aquí él nos dice que Dios ha diseñado el universo entero sobre los principios de autoridad y sumisión. El pasaje está claro: Dios es la cabeza de Cristo, Cristo es la cabeza del hombre, el hombre es la cabeza de la mujer.

Ahora bien, ¿qué significa esto?

  1. En primer lugar, que tenemos que reconocer que Pablo habla de autoridad, y no de cualidad o esencia. ¿El Padre es superior al Hijo de Dios? De ningún modo, sino que el Padre está sobre el Hijo de Dios en autoridad y el Hijo de Dios se somete al Padre, el Padre no se somete jamás al Hijo de Dios.
  2. De la misma forma que las mujeres que son iguales a los hombres en esencia, están bajo la autoridad de lo hombres en el hogar y en la iglesia; no a la inversa. Jesús es Dios todopoderoso, pero eso no hace que Él luche por ser “igual al Padre”, sino que voluntariamente se “somete al Padre” (cf. Fil 2:6), y hace lo que el Padre desea (Juan 5:19).
  3. Esto no da inferioridad, sino orden. El problema radica en que el concepto de autoridad está mal empleado; el hombre no es dueño de su mujer ni debe mandarla, tampoco debe someterla. Ella debe ser libre y sujetarse voluntariamente a la dirección del varón, quien debe amarla como Cristo amó a la iglesia, de una manera sacrificial, sometiéndose a ella.

Para la mayoría de nosotros sería difícil asimilar el pasaje de 1ª Corintios, especialmente por venir de una cultura donde las mujeres tienen cargos de matronas, y las iglesias cristianas modernas permiten a las mujeres ejercer funciones de cualquier índole. Por eso algunos tratan de asimilar el texto con el método de interpretación de las palabras, no del contexto, y emplean como su base central la palabra “cabeza”, que viene del griego: (Kephale). La inmensa mayoría a todo lo largo de las edades, así como también hoy, han asumido que la palabra conlleva el significado obvio de “autoridad”. Pero recientemente se ha hecho popular afirmar que “kephale” no quiere decir autoridad en absoluto, sino “fuente” o “principado”, en el sentido de ser el primero. Entonces, ellos dicen que todo lo que Pablo quiere enseñar es que el hombre es la fuente u origen de las mujeres, ya que la primera mujer vino del hombre, pero no que la mujer deba someterse a la autoridad del marido. Es un hecho dado que Dios creó primero al varón y luego a la mujer; no fueron creados juntos. Pero hay, al menos, dos problemas con este punto de vista:

  1. Primero, aunque el hombre haya sido originalmente el origen de la mujer, ¿en qué forma es Dios el origen de Cristo? El Hijo de Dios es co-igual al Padre, y por tanto, es eterno. Él no tiene origen, porque lo eterno no tiene principio ni tiene fin. Por consiguiente, no habla de la humanidad de Cristo, porque siempre que se menciona la humanidad, se hace de forma clara y directa; por tanto, cuando dice que el Padre es kephale de Cristo, no puede significar que es la fuente, sin duda alguna Pablo no usaría la misma palabra en dos formas diferentes en la misma frase, porque compara a Cristo con Dios y luego a la mujer con el hombre. De hecho, el lenguaje griego no permite otro uso más que el de autoridad, que es el sentido llano y normal del término “cabeza”.
  2. En segundo lugar, los estudios léxicos no apoyan el concepto de que kefale quiera decir fuente. ‘Fuente’ es un significado extraño a la palabra khefale en todo el Nuevo Testamento, lo que es una conclusión verificada por cada diccionario griego serio respecto al período del Nuevo Testamento” (House p.30). El teólogo Wayne Grudem documentó 2336 casos de kephale en todos los escritos importantes de los períodos clásicos y helenísticos Griegos. Su conclusión fue que no había un texto claro en toda literatura griega para apoyar el significado de “fuente” para kephale. Para un estudio más profundo vea un apéndice en La Relación del Papel de los Hombres y la Mujeres por George W. Knight; Las Mujeres en el Ministerio, Cuatro Puntos de Vista, pp.214-15; Y El Papel de Mujeres en el Ministerio Hoy, pp.26,27.

Entonces, es erróneo pensar que “cabeza” significa “fuente”. Jesús no es un producto de Dios, como tampoco lo es Eva de Adán; Jesús es 100% Dios y 100% hombre. Por lo tanto, el sentido de “cabeza” en este caso de 1ª Corintios es, definitivamente, un concepto de autoridad, porque no rebaja a la mujer, pero tampoco la diferencia de su origen. Recordemos que después, en el capítulo 12, Pablo habla del “cuerpo” en sus diferentes funciones, pero mantiene a Cristo como la Cabeza, es decir, la única autoridad a la cual debe sujetarse la iglesia. Entonces, es obvio que en el capítulo 11 Pablo viene hablando de autoridad, no solamente de origen o de fuente.

2. El Orden de la Creación (versículos 7-9, 11-12).

Dejando de lado la cuestión del cubrirse la cabeza (lo veremos luego), los versículos 8 y 9 dicen: “Porque el varón no procede de la mujer, sino la mujer del varón, y tampoco el varón fue creado por causa de la mujer, sino la mujer por causa del varón”.

  1. El punto es simplemente éste: justo desde el principio, como parte del proceso de la creación, fue la intención de Dios que las mujeres estuviesen bajo la autoridad de sus maridos, no bajo su dominio. Debemos aprender a diferencia ambas cosas. Durante siglos se ha pensado que la mujer debe vivir sometida, sin estudios, sin progreso, sin participación alguna en la iglesia o la sociedad, más que criar hijos. Pero bíblicamente, la mujer juzgaba el mundo creado junto a Adán, y no ignorada por este.
  2. El hombre fue diseñado para reflejar la gloria de Dios como un dirigente, un administrador, un responsable; la mujer fue diseñada para reflejar la gloria de Dios a través de su marido, al seguir su liderazgo y complementarlo en sus deficiencias. La totalidad humana es imposible si no están los dos juntos, y trabajan juntos en su cometido como matrimonio. El hombre dirige, la mujer complementa. Es un equipo de trabajo, no hay superior ni inferior, solamente hay un orden de actividades, de delegaciones de autoridad, dadas por Dios.
  3. La mujer fue creada para ser una ayuda idónea para su marido, para complementarlo, no para controlarlo; para compensar sus debilidades, para no rebelarse por causa de ellas. La mujer amada, debe someterse voluntariamente a su marido para que el propósito divino alcance cumplimiento en sus vidas. Ahora, una debilidad no debe ser traducida como una agresión, cualquier agresión verbal, emocional, espiritual o física contra la mujer, no es una debilidad masculina, es un pecado contra el prójimo y una clara desobediencia al segundo mandamiento mayor: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”.
  4. Por otra parte, los hombres son dependientes de las mujeres igualmente. Nos necesitamos uno al otro. Los hombres no deberían convertirse en dictadores, las mujeres no deberían convertirse en esclavas (vea los versículos 11-12). El sometimiento es mutuo, nunca es solo de una parte (Ef. 5:20). Así como la mujer se sujeta voluntariamente por el amor a su esposo, el esposo debe someterse a ella en un amor profundo, sacrificial, auténtico, como el de Cristo por su iglesia. No es compatible un “amor” desinteresado o meramente erótico; el amor agape es un amor que se entrega completamente a la otra persona sin esperar nada. ¿Hacen esto los varones con sus esposas?

Esto deja claro que si en la familia hay un orden de autoridad establecido por Dios, es obvio que las iglesias también lo tengan. Ese orden establecido se ve en que Dios nunca eligió a mujeres para ejercer cargos de pastorado en la iglesia. También se prohibe enseñar a los varones de manera pública. Dios ya estableció el orden y éste debe ser respetado.

3. La Presencia de los Ángeles (versículo 10).

“Por lo cual la mujer debe tener señal de autoridad sobre su cabeza, por causa de los ángeles.” Éste es un versículo difícil y su significado exacto es difícil de obtener. De que los cristianos deben experimentar el principio de autoridad y sumisión motivada por los ángeles, puede ser la idea. Por lo que respecta a su interpretación específica las posibilidades más fuertes parecen ser:

  1. Debemos vivir como los ángeles, bajo la autoridad. Los ángeles son seres bajo la autoridad no sólo de Dios, sino de otros ángeles. Hay rangos y posiciones de liderazgo. Si los ángeles santos de Dios están viviendo con un principio de autoridad/sumisión, ¿por qué no el género humano?
  2. Los ángeles observan nuestra conducta y son ofendidos cuando el diseño de Dios no está siendo seguido. Dios es un Dios de orden y el diseño que Dios ha propuesto coloca a los ángeles superiores a nosotros (cf. Sal. 8:5; He. 2:7).
  3. A diferencia de los impíos, los cristianos vivimos bajo la conciencia de que el mundo espiritual realmente existe, y debemos respetar esas autoridades que Dios ha establecido. Si no respetamos las autoridades angelicales, terminaremos irrespetando a Dios. Parece que Pablo quiere establecer el orden: respetamos la autoridad familiar, la social, la gubernamental, la angélica y, por tanto, la de Dios, porque es Él quien establece las autoridades (Ro. 13:1). Esta podría ser una posible causa del por qué Pablo apela a los ángeles.

4. La Naturaleza misma (11:13-16).

A todo lo largo de esta sección Pablo ha estado matizando la verdad eterna con una aplicación específica. La naturaleza misma nos enseña que Dios tiene creado a hombres y mujeres con papeles diferente; esos papeles, aun la naturaleza nos la enseñan, porque siempre se han reflejado en el vestido y la apariencia que diferencia a varones de mujeres. El término naturaleza, es el término griego “φύσις” (fúsis), que literalmente significa “nacimiento”. Pablo apela acá a la naturaleza biológica: el hombre es naturalmente humano, no animal, diferenciado entre un varón y una mujer. No hay forma de cambiar o modificar esto. Dios no tiene establecido cambios en relación a la naturaleza de cada individuo. Las mujeres que desean tener funciones o posiciones correspondientes a los varones, violentan este principio. Culturalmente, en la antigua Corinto, las mujeres usaban un velo para indicar que había un varón en su hogar, un esposo o un padre. Pablo toma este elemento para resaltar la necesidad de respetar la “autoridad” que Dios ha delegado en el varón. De hecho, Pablo es muy claro cuando dice: “Porque el varón ciertamente no debe cubrirse la cabeza, pues es imagen y gloria de Dios, mas la mujer es gloria del varón; porque el varón no procede de la mujer, sino la mujer del varón, y tampoco el varón fue creado por causa de la mujer, sino la mujer por causa del varón. Por lo cual, la mujer debe tener señal de autoridad sobre su cabeza, por causa de los ángeles” (1ª Cor. 11:7-10). La mujer debe tener autoridad sobre su cabeza, y para eso le fue dado el cabello. Observe que Pablo indica que el velo o el cabello determinan la “señal” de autoridad que la mujer reconoce. Asimismo es encomiable considerar que Pablo coloca al varón y a la mujer en una posición humana de igualdad: “ el varón no procede de la mujer, sino la mujer del varón, y tampoco el varón fue creado por causa de la mujer, sino la mujer por causa del varón”. Ambos géneros nos necesitamos y dependemos uno del otro.

Ahora bien, específicamente, Pablo manifiesta que el pelo de una mujer, en todas las edades y en todos los países, ha sido considerado un ornamento, lo cual añade su belleza, pero un varón con el pelo largo “afrenta su cabeza”. Así es que Pablo dice que es una vergüenza para un hombre el parecerse a una mujer, o respecto a eso, para una mujer verse como un hombre. Aun la naturaleza nos enseña esto. Considerando la sociedad de Corinto, era una comunidad homosexual, tenían hieródulos y hieródulas, que eran los sacerdotes y sacerdotisas homosexuales, que cuando celebraban un culto a Diana, incitaban a las orgías sexuales desenfrenadas. Esta realidad era prueba viviente de la necesidad de que hubiera una diferencia. Los prostitutos llevaban puesto pelo largo, a menudo decorado y perfumado. Las lesbianas a menudo se rasuraban sus cabezas completamente o dejan su pelo muy corto. Los papeles sexuales decretados por Dios se habían nublado, incluso invertido, y su vestido y peinados reflejaban esto. Era una comunidad sin Dios. ¿Desea el hombre o la mujer cristiana tener una apariencia que nuble la clara diferencia de los sexos? ¿Quieren parecer ser rebeldes, en desacuerdo con el plan y diseño de Dios? Si no es así necesitan prestar atención a lo que incluso la naturaleza enseña.

Tristemente, las mujeres que buscan posiciones de función similar a los hombres no encuentran un hogar estable y feliz. Muchas deciden no casarse y rechazan el matrimonio bajo la premisa: “A mí ningún hombre me domina”. Otras, aunque se casan, siguen en pleitos buscando un lugar que no le corresponde, porque el varón siempre tendrá la forma de autoridad. La única manera, es que el varón rechace esa posición, lo que lo hará cada vez más inclinado a despreciar los valores cristianos y a tolerar las desviaciones en sus hijos y familiares.

La Autoridad en la iglesia local (11:16).

El punto final al que Pablo apela es: “Con todo, si alguno quiere ser contencioso, nosotros no tenemos tal costumbre, ni las iglesias de Dios”. Observe que Pablo apela a la iglesia local cristiana siguiendo las normas establecidas en este texto. Las mujeres pueden realizar ministerios dentro de la iglesia, pero al igual que cualquier otro miembro, deben sujetarse a la autoridad designada por Dios. El pastor siempre será un varón, según el plan de Dios. No hay forma alguna para que un pastorado sea realizado por una mujer. Entre los requisitos del obispado, Pablo afirma que debe ser “marido de una sola mujer” (1ª Tim. 3:1). ¿Cómo puede ser marido de una sola mujer una mujer que pretende ser pastora? Pablo ha indicado que en las iglesia de Dios esta costumbre de poner mujeres que irrespetan la autoridad, o ponerlas a orar sin sumisión a la autoridad, o varones que no ejercen su función de autoridad (1ª Cor. 11:5), afrentan su cabeza. La palabra “afrenta” es la traducción del término griego “καταισχύνω” (kataisjúno), “eliminar toda gracia” o “anular todo favor dado”, y tiene la implicación de “avergonzar profundamente”, en este caso, “avergonzar la autoridad delegada”, porque la ha despreciado.

Pablo ha mencionado que el pastor debe ser “marido de una sola mujer”, es decir, ¡casado una sola vez! Esto excluye a los divorciados o viudos casados con divorciados (el tema del divorcio se discute aquí). Las mujeres no deben ejercer autoridad sobre la iglesia de Dios porque Dios nunca les ha delegado esa función. La razón es simple, porque el término cabeza significa autoridad, no superioridad en el sentido déspota:

  1. El varón es la cabeza de la mujer, Cristo es la cabeza del varón y Dios es la cabeza de Cristo (1ª Cor. 11:3).
  2. El velo era una “señal de autoridad” sobre la cabeza de la mujer (1ª Cor. 11:5-6). Actualmente no se usa el velo en nuestros países como señal de autoridad, pero la señal de autoridad debe manifestarse en el respeto al marido (Ef. 5:33).
  3. El varón no usa pelo largo ni velo, porque su autoridad es Cristo (1ª Cor. 11:4). El marido gana esa autoridad cuando ama a su esposa tal como Cristo amó a la iglesia (Ef. 5:25-33).
  4. Porque la creación y el orden en que fue creado el ser humano (primero Adán, luego Eva), así como el establecimiento de las autoridades, proviene de Dios (1ª Cor. 11:12).
  5. Porque existe una ley que podemos sentir o percibir cuando una mujer ejerce una autoridad que no le corresponde (1ª Cor. 11:13).
  6. Porque percibimos cuando un varón ejerce una función bajo la autoridad de la mujer, y tenemos compasión por él (1ª Cor. 11:14).
  7. Porque la mujer es honrada y elevada cuando respeta la autoridad delegada por Dios, y no cuando la violenta (1ª Cor. 11:15).
  8. Si alguna mujer o varón no quieren aceptar estos principios bíblicos, debemos dejarlo, sabiendo que la iglesia de Dios no practica estas cosas (1ª Cor. 11:16).

Bibliografías:

www.literaturabautista.com.
Comentarios John MaCarthur.

Diccionario Exegético Vine.

Comentarios James Ferguson.

Diccionario Bíblico Ilustrado.

Diccionario Expositivo de Palabras del Nuevo Testamento – W. E. VINE.

Comentario de Toda la Biblia, Matthew Henry.

Teología Sistemática Lewis Sperry Chafer.

Biblia de Estudio Ryrie.

Comentario al Texto Griego del Nuevo Testamento, A.T. Robertson.

Nuevo Testamento griego F.H.A. Scrivener.

Nuevo Testamento griego Westcot & Hort.

Nuevo Testamento griego interlineal, Fransisco Lacueva.

Nuevo Testamento griego Bizantino y Nuevo Testamento griego Textus Receptus.