Lavamiento de Pies

Compártelo en tu Red Social

¿Debemos Practicar el Lavamiento de Pies?

Algunas iglesias lavan literalmente los pies porque toman el texto de Juan como un mandamiento. Pero ese texto NO ES UN MANDAMIENTO de lavarse los pies. Si leemos adecuadamente, Jesús no ordena el lavamiento de pies literales, sino que refiere al perdón. Observe el contexto anterior: Los versos 6 al 10 se muestra una conversación entre Pedro y Jesús acerca de «estar todo limpio»; el Señor habla del perdón que recibimos; somos perdonados al creer, y solamente queda lavar nuestro «andar» (por eso lava los pies). Además, lavar los pies indica humillación, sometimiento al otro. Jesús indica esto en el verso 12-14 donde se llama «Señor» y «Maestro», pero aún así le lavó los pies a los discípulos en un acto de humildad. Por eso dice que «os he dado ejemplo», para que «vosotros también hagáis» (v, 15), e inmediatamente refiere a quien es el «mayor» (v. 16). En nuestra época, este acto de Jesús nos demuestra que debemos ser humildes, perdonar a quienes han pecado contra nosotros, sin importar lo que nos han hecho. ¿De qué sirve lavar los pies si el corazón sigue odiando a otro creyente porque le ofendió, o sigue lleno de rencor porque otro no fue como se esperaba? No es lavarse los pies, sino el «diario andar» en la vida nueva que tenemos, porque ya «estamos limpios», solo falta lavarse los pies con el perdón. El mandamiento es humillarse como hizo Jesús, quien siendo Maestro y Señor, actúo como un esclavo ignorado, lavando los pies de otros considerándolos superiores.
Algunas iglesias lo practican porque no usan el método gramatical de interpretación, ignorando cada parte esencial del texto, y asumiendo que si dice «mandamiento» debe ser un acto literal, cuando el mandamiento puede ser más allá. Aunque la práctica del lavar los pies no es pecaminosa, no es un requisito ni un mandamiento para la iglesia actual.

En Lucas 22:25-27 se aclara la importancia de que la humildad en el cuerpo de Cristo es fundamental, y no la arrogancia. Cuando el Señor habla de lavar los pies, habla solamente de un acto practicado por los esclavos de su época, no de un mandamiento de lavarse literalmente los pies.

También te podría gustar...