Iglesia

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Texto Clave: 1ª Corintios 12:13: “Porque por un solo Espíritu somos todos bautizados en un solo cuerpo, sean judíos o griegos, sean siervos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu

La importancia de esta doctrina es básica para el entendimiento de nuestra posición en Cristo, y lo que Cristo ha logrado en nosotros.

¿Cuando se fundó la iglesia?

El término “iglesia” viene de la palabra griega “ekklesía”; que literalmente significa: “llamados fuera de”. Como el Nuevo Testamento fue escrito originalmente en el griego, debemos comprender que esta palabra tenía el sentido de una asamblea pública donde se reunían todos los ciudadanos a escuchar. También podía significar que los miembros del cuerpo legislativo eran llamados de sus negocios y/o hogares a una asamblea, por un pregonero, para tratar asuntos de la ciudad cuando fuere necesario.

El término iglesia es usado primeramente por el Señor para referirse al pueblo que Él edificaría de entre judíos y gentiles (Mt. 16:18). Es importante reconocer que para que una ekklesía tuviera sentido, debía primero formarse el Ejecutivo; por eso Jesús habló de edificar la iglesia en el futuro, no en el presente, porque debía establecer el fundamento sobre el cual se edificaría (no fundaría) la iglesia. Del mismo modo, Jesús es quien inicia la iglesia con los doce Apóstoles, como revela el Apóstol Pablo en Efesios 4:11. Sabemos que los dones de Efesios fueron dones de iniciación y establecimiento de la iglesia, y no eran continuos. En este sentido, la iglesia está “edificada sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la piedra angular Jesucristo mismo” (Ef. 2:20). Los doce Apóstoles, como los doce patriarcas judíos, eran la base del pueblo, pero aún no estaban consolidados como tales, porque aún estaba Jesús. No podemos ignorar que aunque Israel tuvo doce hijos, no eran aún la nación de Israel, porque estaba vivo el patriarca Isaac. Pero no significa que el pueblo no estuviera ya establecido, sino que “estaba sobre los lomos” de Abraham (cf. Heb. 7:5). Del mismo modo, los Apóstoles no eran iglesia como la conocemos hoy, porque estaba limitada, aún sujeta a la Persona divina de Jesús, y sujetos a la presencia no omnipresente de Jesús. Aún no les ha sido quitado el “novio”, y aún están en la transición de la dispensación de la Ley a la dispensación de la gracia. Tanto en Mateo 16:18 como Mateo 18:17, el término “iglesia” se emplea en forma generalizada1, no referente a una institución, sino a un grupo fundador.

Sabemos que Jesús fundó la iglesia, y que es Él la Piedra Angular donde ella es edificada. Sin embargo, es necesario responder a la pregunta: ¿Es verdad que en los Evangelios la iglesia aún no ha sido establecida porque Jesús está aún presente? La doctrina de la iglesia universal enseñan que en Mateo no estaba la iglesia. Pero recordemos que Jesús insistió en la necesidad de que Él tenía de irse para que el Espíritu Santo viniera “a vosotros” (Jn. 16:7), porque estaba “con ellos” pero debía estar “en ellos” (Jn. 14:17). Jesús dijo que “la salvación viene de los judíos”, en clara referencia a Su persona como un judío. Si Jesús no fundó la iglesia, tenía otra intención entonces, y como dicen algunos, tuvo que crear la iglesia ante la negativa judía. Pero si los judíos hubieren aceptado a Jesús como Mesías, ¿significa que nunca hubiera estado la iglesia? ¡No! Dios había ocultado un misterio, que fue revelado a Pablo, y era que la iglesia sería fundada con o sin judíos. Debido al fracaso en la dispensación de la Ley, Jesús viene a establecer su iglesia y quitar la Ley. Es el período de la gracia manifestada (Jn. 1:18). Pablo dice a los Gálatas que Jesús vino “cuando se cumplió el tiempo”, para liberar a los esclavos de la ley (Gá. 4:4-7), es decir, ¡la iglesia sería fundada estuvieran o no de acuerdo los judíos! Estos eran los planes de Dios y se efectuarían tal y como Él había dicho.

Ahora bien, por causa de la revelación dada a Pablo en 1ª Corintios 12:13, es imposible ser parte del Cuerpo de Cristo si no es por medio del bautismo del Espíritu Santo. Los Apóstoles estaban siendo capacitados junto al Maestro, para que en el Pentecostés el Espíritu Santo ejerciera su rol de Ejecutivo único de la iglesia que Él había fundado. Cristo es la piedra angular, los Apóstoles el fundamento doctrinal, pero la fuerza vital es el Espíritu del Señor; sin estos tres, no hay iglesia. No hay más que 12 Apóstoles, quienes reciben la Gran Comisión y las cinco señales de confirmación, y más de cien discípulos. Debemos considerar varios aspectos importantes:

  1. La Salvación no se da por ser miembro de la iglesia, sino por creer en Cristo. Antes de Pentecostés los discípulos tuvieron que creer en Él para “andar con Jesús”. Así que la salvación es solamente por medio de la fe: “Mas a todos los que lo recibieron, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios, a los que creen en su nombre” (Jn. 1:12). Este mandato de arrepentirse y creer al Evangelio fue anunciado por Jesús desde el inicio de Su ministerio, enfocándose en Sí Mismo como la Fuente de la Vida Eterna.
  2. El Espíritu Santo no estaba en la vida de los discípulos porque estaba Jesús. La iglesia fundada no podía recibir al Espíritu Santo mientras Jesús estuviera en la tierra. Jesús mismo dijo: “Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya, porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere os lo enviaré” (Juan 16:7). Era conveniente que Jesús se fuera y el Espíritu Santo viniera sobre los discípulos. Cuando Jesús se va, el Espíritu Santo asume el rol de Ejecutivo principal y único, para dirigir la iglesia. Así, el Espíritu Santo es “otro Consolador”, es decir, uno igual al primero.
  3. En Mateo 28:16-20 es bien claro que la Comisión se le da a los 11 y no a los 120 discípulos (v. 16, 18), y en Marcos 16 es bien claro que las señales de confirmación son exclusivas de los once mismos (Marcos 16:14), no los 120 discípulos. Los Apóstoles no reciben la comisión de evangelizar a las naciones (literalmente, a los Gentiles), ni reciben las señales de confirmación (lenguas, tomar serpientes, beber tóxicos sin sufrir daño) sino hasta después de la resurrección y la ascensión de Cristo, porque era Jesús el único que podía hacer estas señales confirmando su mesianismo. Debemos notar, entonces, que los Apóstoles recibieron todos estos dones hasta que vino el Espíritu Santo en Pentecostés. Por ejemplo, en Marcos 16:20 dice que “ellos, saliendo, predicaron por todas partes…”; este “salir por todas partes” lo cumplen hasta después del Pentecostés, de acuerdo a la orden del Señor en Lucas 24:49, donde se ordena a los Apóstoles y discípulos que no podían salir de Jerusalén hasta que fueran “investidos de poder desde lo alto”. Ahora bien, según Hechos 1:2-5, los Apóstoles y discípulos recibieron durante cuarenta días “muchas pruebas indubitables” de su resurrección, y es en ese momento cuando les da el mandamiento de que “no se fueran de Jerusalén, sino que esperaran la promesa del Padre…”, la cual vendría “dentro de no muchos días”. Si tomamos la cuenta, y desde la Pascua hasta Pentecostés tenemos 50 días, entonces, el mandamiento de no salir de Jerusalén para ser revestidos con poder de lo alto, es dada 10 días antes del Pentecostés. Esto significa que los Apóstoles se quedaron sin predicar, sin ir a todos los gentiles, en Jerusalén hasta que vino el Espíritu Santo en Pentecostés. Y aún así, ¡predicaron primero a los judíos como les mandó Jesús, para que creyeran en Él! La iglesia primera estaba limitada a la presencia de Jesús, y tenía como misión principal predicar solo a los judíos. Esta actitud de predicar solo a los judíos prevaleció en la iglesia aún después de Pentecostés, hasta que el Espíritu Santo le enseñó a Pedro que la iglesia no estaba limitada solamente a los judíos (Hch. 10:34-48). El Espíritu Santo demostró en tres ocasiones cómo la iglesia ya no estaba limitada solamente a los judíos, sino que alcanzaba a los gentiles también.
  4. La primera “iglesia” que fue reconocida públicamente con la presencia del Espíritu Santo, fue la que recibió el “poder de lo alto” en Pentecostés, aunque se declara que ya estaba fundada. En Hechos 2:47 leemos: “Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos”. Obsérvese que en ninguna parte se dice que se fundó la iglesia en Pentecostés; dicha afirmación es un supuesto teológico, pero no es una referencia de la Escritura. Se da por sentado que la iglesia ya estaba. Ahora bien, si “iglesia” significa “asamblea”, es obvio por el contexto que se refiere a los 120 reunidos en el Aposento Alto.
  5. La iglesia está fundada sobre “los Apóstoles y los profetas”, y Jesucristo es su “piedra angular” (Ef. 2:20); esto significa que la iglesia fue fundada sobre los Apóstoles y sobre los profetas, sobre las enseñanzas de ellos, teniendo a Jesucristo como “piedra angular”. Esto da el sentido adecuado a la Gran Comisión; el mandato de “enseñar a todas las naciones” recae sobre los Apóstoles, no sobre la iglesia. La iglesia enseña y predica lo que los Apóstoles dijeron; no hay una sola doctrina que esté fundamentada en la iglesia; ninguna iglesia jamás ha aportado nada con respecto a la revelación divina, sino que la iglesia está fundamentada en la revelación divina que le fue otorgada a los Apóstoles. Cada Apóstol sigue enseñando a los gentiles cada vez que enseñamos las Palabras de Dios dados a ellos en los escritos del Nuevo Testamento. No fue necesario que cada Apóstol escribiera, para eso Dios levantó escribas que colocaron las vidas y las enseñanzas apostólicas por escrito para que las siguiéramos conociendo. Y otro autores no apostólicos declaran que sus enseñanzas las aprendieron de estos doce embajadores de Cristo; porque incluso Santiago declara ser un “maestro” (Stg. 3:1), indicando que fue aprobado y ordenado como tal por alguien. Pablo, nuestro Apóstol, designó a Tito y a Timoteo como pastores de algunas congregaciones específicas, y les insta a seguir firmes en “lo que de mí oíste” (1ª Ti. 1:13). Si la iglesia descansa sobre los Apóstoles, ¿cómo es posible que ellos no fueran designados como iglesia de forma clara y contundente en Hechos 2? ¡Por que ya estaban constituidos fundamento!

Es necesario que veamos algunos pasajes, para entender que la iglesia del Señor fue confirmada en Pentecostés, aunque estaba ya establecida por Jesús mismo:

  1. En 1ª Corintios 12:28 leemos que “a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles…”. Los Apóstoles fueron los primeros que fueron constituidos como iglesia o “asamblea”. El término “puso”, en griego es la palabra “τίθημι”, que significa “poner, colocar”. Los doce Apóstoles fueron los primeros miembros “colocados”, porque ya estaban bautizado e identificados con el ministerio del Señor. Jesús no hizo apóstoles porque estaba la iglesia, sino que fundó la iglesia cuando “puso”  los Apóstoles. Es el mismo término de Hechos 20:28 y 1ª Timoteo 1:12, donde se infiere que pudo ser colocado porque ya eran parte. La iglesia entonces, es fundada cuando Jesús establece los doce Apóstoles.
  2. En Mateo 10:1-4, leemos que Jesús escogió a los doce con un propósito diferente al de la iglesia general: “les dio potestad sobre los espíritus inmundos, para que los echaran fuera, y sanaran toda enfermedad y toda dolencia”, que son las actividades de señal para Israel, y las señales de que ellos eran el fundamento de la iglesia. Los doce no fueron elegidos para predicar a los israelitas inicialmente: “A estos doce envió Jesús, y les mandó diciendo: Por el camino de los gentiles no vayáis, y en ciudad de Samaritanos no entréis; sino id antes a las ovejas perdidas de la casa de Israel” (Mt. 10:5-6). ¡Qué misión tan diferente a la de Mateo 28, donde los envía a los gentiles! Inicialmente son enviados a Israel, pero en Mateo 10:16 en adelante, Jesús les habla de los sufrimientos que tendrían después de Pentecostés, por causa del Evangelio predicado como iglesia. La iglesia fundada fue enviada a Israel como cumplimiento de la profecía, pero luego son enviados a los gentiles ante el rechazo de Israel del Señor Jesús.
  3. En Mateo 18:15-17. En connotación con su contexto, el Señor viene corrigiendo el tema de la superioridad en el servicio a Él. El texto está precisamente en el tema del perdón y el servicio. Un creyente no debe dejar de servir ni debe dejar de perdonar. En este caso, el Señor emplea el término “ekklesía” en un contexto muy específico, y vale preguntar: ¿Se refiere a la iglesia o se refiere a una asamblea cualquiera de judíos? La última frase del verso 17, “tenlo por gentil y publicano” nos recuerda las mismas palabras de Pablo con respecto al pecador en 1ª Corintios 5:11, lo que nos conduce a pensar que Jesús sí estaba introduciendo en este respecto a la iglesia misma, y demostraba el debido proceso. Por eso, cuando recordamos las indicaciones de Mateo 10, Jesús está dando por sentado que la “asamblea” o “iglesia” ya estaba establecida.
  4. En Hechos 1:15-26 aún se nota que la iglesia no estaba revestida del Espíritu Santo, pero el pasaje habla de una “reunión”. Ahora bien, “en medio de los discípulos” se celebró una elección apostólica que fue aprobada por la asamblea reunida, y no fue rechazada ni corregida por el Señor. Aunque en el verso 26 habla de que “echaron suertes”, una actividad que no se practicó ni se practica en la iglesia, ya que no aparece nunca más en el NT, indica una actividad de elección practicada en Israel. Recordemos que la iglesia fue enviada primero a los judíos a predicarles el Evangelio. La frase “echaron suertes” es muy significativa del AT, y es la única vez en todo el NT que se menciona en relación a los 12 apóstoles, quizá como indicativo de que aún estaban sin el bautismo del Espíritu Santo.
  5. Las ordenanzas de la iglesia, el Bautismo y la Santa Cena, son exclusiva de la iglesia en esta dispensación. El Bautismo de Juan no es el mismo bautismo de la iglesia, porque Juan bautizó para arrepentimiento, mientras que la iglesia invierte el orden, porque dice que “el que creyere y fuere bautizado”. El bautismo de Juan se practicaba para conducir al arrepentimiento, pero el bautismo cristiano se practica porque, arrepentido y salvado, testifica con el agua de la realidad interna de su corazón. Además, la iglesia de Hechos y Pablo dejan bien claro que el bautismo de Juan no tiene validez en la iglesia (Hch. 10:25-26; 19:1-5). Por eso, Jesús puso a sus discípulos a bautizar, y se alejó de Juan.
  6. En Mateo 28:18-20, la gran comisión es dada a los doce Apóstoles. La obra de la iglesia es seguir enseñando lo que los Apóstoles enseñaron. No fue dada a la iglesia, sino al fundamento de la iglesia. La Gran Comisión nos alcanza, pero originalmente fue dada a los once. ¡La iglesia está fundada sobre los Apóstoles y Profetas!
  7. En Mateo 16:16-18, Cristo mismo explica que la roca sobre la cual la iglesia está edificada es la realidad de que Él sea el Cristo, el Hijo del Dios viviente. El hecho que se usa el verbo “edificaré” en tiempo futuro, significa que la iglesia seguiría edificándose hasta el final de los tiempos. No podemos sacar del contexto el pasaje para decir que siempre estará en futuro para cada iglesia local. Este pasaje habla de un cumplimiento al final de todos los tiempos, cuando Dios “reunirá todas las cosas en Cristo”, dando fin a la dispensación de la Gracia.
  8. En Pentecostés la iglesia fue “investida con poder” con la Venida del Espíritu, demostrando a los judíos el cumplimiento de Isaías 28:11. Además, solamente después de Pentecostés la iglesia y los Apóstoles pudieron ser testigos en Jerusalén, Judea, Samaria y hasta lo último de la tierra (Hch. 1:8), lo que no podían ser antes, porque solamente estaban enfocados en Israel. La iglesia fue organizada bajo el ministerio de Jesús, pero investida con el Espíritu Santo en Pentecostés, y así comenzó el Señor a edificar su pueblo, el cual estará completo al final de los tiempos.
  9. En 1ª Corintios 12:27, Pablo dice que cada iglesia local es parte integral de Cristo, aquella magna asamblea o iglesia al final de todos los tiempos. Cristo es la cabeza de cada iglesia local, como lo será de todo el pueblo redimido al final de la era de la Gracia.

El Cuerpo de Cristo

En Efesios 1:23; 3:6; 4:4, 12, 16; 5:23, 30; y Colosenses 1:18, 22, 24, Pablo le llama al grupo total de creyentes al final de la era de la gracia “el Cuerpo de Cristo”. Este Cuerpo, del cual todos somos parte, recibe el nombre de “iglesia” en el sentido amplio de haber sido llamados fuera, y de ser reunidos en Cristo en el futuro, pero que aún no está concluida.

Ahora bien, el Cuerpo está “edificándose” hasta que “todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto…”, lo cual, obviamente, no es en esta vida. Por eso, este Cuerpo aún no está completo, está en el proceso de formación2.

Entendamos que “Cuerpo de Cristo” no es lo mismos que “Iglesia Universal”. El primero habla de un total de creyentes salvados y reunidos eternamente con Cristo en la eternidad, que aún es futura, y donde Cristo es Cabeza absoluta y único Sumo Sacerdote. La segunda, la Iglesia Universal, es un concepto que abarca a todos los “santos vivos”, y “actualmente en función” en la tierra. Siempre que se habla de la iglesia universal el concepto tiene en consideración los creyentes vivos en todas partes del mundo. Si esto fuera verdad, ¿por qué es visible solamente las partes del cuerpo y no es visible el cuerpo completo con su cabeza? ¡Simplemente porque el Cuerpo no está completo! Si aceptamos una iglesia universal, aceptamos una gerencia humana visible; esta es la razón de que todos los que creen en la iglesia universal creen, aceptan o al menos consideran que si es factible hablar de “iglesia madre” o “iglesia central”. Este concepto es antibíblico. La iglesia no es universal, ni será universal. El Cuerpo de Cristo como el total de todas las iglesias es un concepto general que aún no se cumple, porque aún no está terminado el administrativo de la Gracia. Actualmente solo existen las iglesias locales como cuerpo de Cristo, solamente existe la iglesia local. El total de los salvos, es llamado “iglesia” de forma general porque reúne a todas las iglesias de toda la dispensación de la gracia, que han sido llamados fuera. Por eso es un “Cuerpo” (también en forma general) con muchos miembros diferentes, pero parte de una sola familia de Dios. Pero esto no elimina la realidad de una iglesia local como la única iglesia actual.

No es contradictorio lo que decimos; aunque los textos anteriormente mencionados pueden hablar de un Cuerpo total de todos los creyentes, observe en cada caso que el énfasis sigue siendo “local”. Observemos los diferentes textos anteriormente mencionados:

  1. Efesios 1:23. En este pasaje Pablo viene hablando de la gracia de Dios en salvar a cada creyente. Desde el verso 15 en adelante, Pablo viene hablando de la iglesia de Éfeso, de su amor, de su compromiso espiritual con Dios. En el verso 19, cuando dice “en los santos”, se refiere a todos los santos, a todas las demás iglesias. Pero los siguientes versos siguen hablando de lo que Dios logró en Cristo y cómo este acto divino fue otorgado a la iglesia, que es “la plenitud” de Aquel que llena todas las cosas en todos. Cristo es quien llena todas las cosas, no la iglesia, la iglesia es el cuerpo, la llenura de Cristo. Este texto es importante porque depende como se traduce, ese será el sentido. En el griego, la palabra traducida “plenitud” en este versículo se refiere, no a que la iglesia completa a Cristo, sino que la iglesia es “completada por Cristo” o “llenada por Él”, porque el término griego “πλήρωμα” está en nominativo singular neutro, lo que significa que es Cristo quien hace de ella una parte de sí, al completarla con su presencia. La iglesia es dueña de todo, así como Cristo es Dueño de todo; una realidad que es tangible en la iglesia local (1ª Cor. 3:23). Así, Cristo es Cabeza de la iglesia, de su Cuerpo, en su totalidad, para provecho de ella. Y aunque el concepto refiere al Cuerpo que se edifica, reunido al final de todos los tiempos, también habla del cuerpo local como una realidad actual en la iglesia local. Por eso el texto dice: “lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia” (v. 22).
  2. Efesios 3:6. ¿En qué sentido son los gentiles miembros del mismo cuerpo? En el sentido de que son parte del Cuerpo de Cristo. Recordemos que la iglesia es la nueva humanidad redimida, donde el Señor eliminó las enemistades entre judíos y gentiles. Aunque los judíos siguen siendo reacios a los gentiles, y muchos gentiles no aceptan a los judíos, la iglesia forma un solo cuerpo con judíos y gentiles, y los coloca en una misma familia de salvación. Este Cuerpo es la iglesia local, donde ambos se reúnen, y que obviamente, forma parte del Cuerpo de Cristo que está siendo edificado. No podemos pensar que la iglesia cristiana es una de forma invisible, cuando localmente se mantiene dividida. Esto nos demuestra que el mesianismo no es parte de la iglesia, porque está movido a hacer prosélitos a todos los gentiles. La iglesia no es judía ni es tampoco gentil. Cuando un judío cree en Cristo, deja de ser judío, y cuando un gentil cree en Cristo, deja de ser gentil; ambos son uno en el Cuerpo de Cristo.
  3. Efesios 4:4, 12-16. Estos versículos nos hablan de “un cuerpo”, el que está siendo edificado por Cristo. Por lo menos es la opinión de todos los teólogos. Sin embargo, en el texto encontramos elementos interesantes acerca de este punto, que contradicen que el pasaje hable de una iglesia universal o invisible. Observemos:
    1. En 3:114-21 encontramos a Pablo dando gracias por la iglesia de los efesios, lo que es especialmente cierto al ver el uso de los verbos y pronombres.
    2. En el verso 16 dice “os dé”, en el verso 17 dice “en vuestros corazones”, una frase claramente identificable con la iglesia local de Éfeso, tal como las frases “el ser fortalecidos”, “habite Cristo por la fe en vuestros corazones”, “seáis capaces”. Todas estas frases las contrasta con la frase “con todos los santos”, es decir, con todos los cristianos de todos los tiempos, lo que no elimina en absoluto el concepto de que Pablo se dirige directamente a la iglesia local. Y este hablar hacia la iglesia local no se pierde, porque en 4:1 Pablo sigue hablándoles a los Efesios hasta el verso 6, porque en el verso 7 se incluye él, quien no era miembro de la iglesia local de Éfeso.
    3. Pablo hace un paréntesis entre el versículo 7 y el verso 16, porque en ese paréntesis habla sobre el “Cuerpo de Cristo” como la unidad de todas las iglesia locales. No habla de una iglesia universal, sino de aquel único Cuerpo de todos los creyentes que está siendo edificado. observemos
  4. Efesios 5:23, 30.
  5. Colosenses 1:18, 22, 24.

¿Cuál es el uso del término Cuerpo?

La confusión se elimina cuando entendemos los uso del término cuerpo en las Escrituras. No siempre que se emplea el término cuerpo se refiere a la reunión de todas las iglesias locales en el futuro. Tampoco es verdad que siempre se refiere a la iglesia local. Como todo idioma, el término griego es usado según un contexto y un mensaje específico. Se utiliza de manera específica y de manera “general”.

En 1ª Corintios 12 tenemos el concepto de “Cuerpo de Cristo” de tal forma que es comprensible. Incluso los partidarios de la “iglesia universal” tienen que ver en este texto una referencia a la iglesia local. En el contexto de 1ª Corintios Pablo viene hablando a ellos específicamente. Literalmente debemos aceptar que la Carta está dirigida a la iglesia local de Corinto, no a una iglesia universal. Enseñar que 1ª Corintios 12 se refiere a la iglesia universal es cambiar el contexto real. El texto se aplica a cualquier iglesia local, y habla de la manera en que ésta debe funcionar. Pero si se aplica a una iglesia universal, indicaría que algunos dones, ministerios y manifestaciones no estarían en Corintio, como Pablo sí lo indica en al inicio de la carta (1ª Cor. 1:7).

Al llegar al capítulo 12, Pablo sigue hablándoles a ellos, tal como se puede notar en las siguientes frases:

  1. “No quiero que ignoréis” (v. 1).
  2. “Sabéis que cuando erais…” (v. 2).
  3. “… os hago saber…” (v. 3).
  4. “… a cada uno le es dada…” (v. 7).

Y quizá, la referencia más fuerte de que este texto es aplicado directamente a la iglesia local lo encontramos en el versículo 27: “Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular”. Aunque no les sea de agradado a los universalistas, Pablo dice claramente que la iglesia de Corinto es Cuerpo de Cristo.

1Además, no era necesario una asamblea para discutir conflictos internos porque Él es la autoridad final y absoluta, y no necesita de asambleas para ello. Al leer el texto de Mateo 18, dice que “donde estén dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy en medio de ellos” (v. 20), como el Maestro y Señor. La primera reunión de negocios se registra en Hechos 1, cuando se reunen a elegir a Matías.

2De la misma manera de la realidad de que “ya estamos bendecidos en los celestiales con Cristo” (Ef. 1:3), a pesar de seguir viviendo en esta tierra, de la misma forma es una realidad que la iglesia como Cuerpo está contemplada en los cielos, aunque actualmente solamente existan las iglesia locales formadas y establecidas, mientras el Cuerpo de Cristo se sigue edificando. Este cuerpo estará completo cuando todas las iglesias lleguen al cielo.