Gobierno

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El Gobierno de la Iglesia Localpastores-600-dreamstime

Un número limitado de pasajes del Nuevo Testamento se refiere a iglesias locales (comp. Hch. 9:31; 15:41; 16:5; Ro. 16:4; 1 Cor. 11:16; 14:34; 16:1, 19, 23, 24; 12:13; Gá. 1:2, 22; 1 Ts. 2:14; Ap. 1:4, 11, 20; 2:7, 11, 17, 23; 3:6, 13, 22; 22:16). Sin embargo, en ninguno de estos pasajes se insinúa que estas iglesias estaban confederadas o bajo la autoridad de un gobierno supremo. Por otra parte, no hay ninguna advertencia contra la federación de iglesias, mientras no se interponga o estorbe la dirección inmediata y directa del Espíritu Santo en la iglesia local. Esta dirección divina es una realidad de inestimable valor, con tal que la iglesias quiera aprovecharse de ella; no obstante, con frecuencia, autoridades no espirituales dominan a la iglesia al grado de excluirla de toda experiencia de la dirección del Espíritu. Así como los detalles en la vida del creyente bajo la gracia quedan bajo la dirección del Espíritu (Gá. 5:18), de igual manera detalles en la vida de la iglesia reciben la misma benévola libertad. (Chafer, TS., página 156).

Los bautistas landarmk creemos que cada iglesia local es autónoma e independiente, pero no aislada; por lo que las federaciones de iglesias son organizaciones válidas para el compañerismo mutuo, sujetos a la misma fe y a la misma enseñanza doctrinal, como una forma espiritualmente organizada para evitar intromisiones falsas dentro de cada iglesia local.

La iglesia local tiene un gobierno local, establecido por su membresía y no por imposición de otros. No obstante, este gobierno debe ajustarse a los parámetros de la Escritura, tal y como enseña la Palabra de Dios. Existen muchas formas de gobierno, pero es importante definir cuál es la forma que Dios establece e indica. Existen al menos tres formas comunes de gobierno dentro de las iglesias evangélicas:

  1. El Gobierno Episcopal, que es practicado por las iglesias episcopales y por los metodistas episcopales.
  2. El Gobierno Representativo, que utiliza juntas colegiadas, y que es común en las iglesias reformadas.
  3. El Gobierno Congregacional, que es el gobierno general dentro de todas las iglesias denominacionales e independientes, donde la congregación es la que decide finalmente en todo asunto. Este tipo de gobierno es practicado por las iglesias congregacionales, bautistas y cristianas.

La forma de gobierno de cualquier iglesia debe surgir de las Epístolas del Nuevo Testamento, y no del Antiguo Testamento. Debe haber una regla firme que justifique que el gobierno es válido para Dios, y esa regla es el Nuevo Testamento. No obstante, el error inicia cuando se comienza a considerar que cierta denominación es mejor que otra, o que cierto nombre es superior al otro. Una iglesia bautista puede tener compañerismo con una iglesia congregacional si la doctrina y la práctica es la misma. Pero una iglesia bautista no debe tener compañerismo con una iglesia bautista cuyas prácticas ya no son bíblicas, o son carismáticas. Con compañerismo no referimos que haya una unidad de trabajo y gobierno, sino solamente de compañerismo.

Cada grupo comienza a establecer un ángulo sectario cuando solamente aceptan su propia literatura o promueven sus escritos como superiores a otros. La iglesia del Señor se ha beneficiado de escritos de Mathew Henry, de Chafer, de Scofield, de Cole, de Pentecost, y de muchos escritores bautistas fundamentales; pero eso no nos quita la verdad; solamente debemos desechar aquello que no es bíblico.

En la Biblia solamente se encuentran dos directores, ancianos y diáconos; no existen otras actividades o “ministerios”. Los puestos de “evangelistas” y “directores de canto” son expresiones modernas sin un sentido escritural. Los evangelistas en la Biblia se consideran dentro de los dones temporales dados a los Apóstoles, ya que éstos eran acompañados con evidencias de poder divino; actualmente cada creyente es responsable de hablar del Evangelio; la alabanza tampoco se centra en un grupo sino en el colectivo de la iglesia. Fuera de los ancianos y diáconos, no existe otra forma de gobierno para la iglesia.

El pastor es un “supervisor” designado, tal como Timoteo y Tito. Ellos eran parte del cuerpo de ancianos, pero eran los responsables de elegir a cada anciano y de capacitarlo para que trabajara adecuadamente. Cada ordenanza en Timoteo y Tito no es dirigido a los ancianos propiamente, sino a estos “supervisores”. Se supone que las instrucciones debían tenían que ser impartidas a otros hombres que tomarían el lugar de estos supervisores: “Y lo que has oído de mí entre muchos testigos, esto encarga á los hombres fieles que serán idóneos para enseñar también á otros” (2ª Ti. 2:2). Es por esto, que el gobierno plural de la iglesia incluye un responsable directo. El pastor es el responsable en el rebaño de capacitar, formar y enviar.