Calvinismo

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CalvinismoIntroducción al HiperCalvinismo

Por George Zeller, tomado de Middletown Bible Church.

Antes de exponer algunos de los peligros doctrinales de la Teología Reformada, consideremos algunos aspectos positivos de este movimiento. Consideremos los siguientes puntos fuertes:

  1. La Biblia (66 Libros) es considerada la única regla de fe y práctica. Los que son de la Tradición Reformada tienen gran reverencia y respeto por la Palabra de Dios y generalmente tienen en alta estima la inspiración, insistiendo que la Biblia es totalmente sin error de ninguna especie. ¡Que todos nosotros seamos contados entre aquellos que tiemblan ante la Palabra de nuestro Dios (Isaías 66:2)!  La Inerrancia de la Biblia.
  2. A la justificación por fe es dada el lugar que corresponde, como también a otras grandes doctrinas de la Reforma, como el Sacerdocio Universal de los Creyentes y la Sola y Suprema Autoridad de las Escrituras. Solo podemos dar gracias a Dios que estas grandes verdades fueran re-descubiertas y traídas a la luz por los primeros reformadores.
  3. La GRACIA DE DIOS es exaltada como corresponde. Conociendo la depravación del corazón humano, los hombres Reformados han expresado profunda gratitud por la asombrosa y superabundante gracia de Dios que puede alcanzar al más grande de los pecadores. Cada creyente debe unirse a ellos en el gloriarse en nuestro misericordioso y bondadoso Salvador y en el regocijarse en Su gracia soberana. Salvos sólo por Gracia.
  4. Por causa de su énfasis en la depravación del hombre y en la gloria y soberanía de Dios, los de Tradición Reformada tienden a tener un énfasis CENTRADO EN DIOS y no un énfasis humanístico, centrado en el hombre, que es tan común hoy en día, incluso en el mundo evangélico. Su teología tiende a rebajar al hombre pecador y a exaltar al Dios de toda gloria. Corresponde hacerlo así “porque de Él y por Él, y para Él son todas las cosas. A Él sea la gloria por los siglos. Amén” (Romanos 11:36).  La Gloria de Dios—La Prioridad de Dios.
  5. Los que pertenecen a la Tradición Reformada tienen usualmente un sano temor de Dios y una gran aversión al pecado. También tienen un respeto reverente por las normas morales absolutas de Dios, especialmente como se han dado a conocer en los Diez Mandamientos. “Sino como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo” (1 Pedro 1:15-16).
  6. La Teología Reformada puede reclamar a su haber a algunos hombres notables y piadosos que deben ser reconocidos y que demandan nuestro respeto. Ellos han sido diligentes en el estudio de la Palabra de Dios, de lo cual todos podemos beneficiarnos. Estos hombres han tratado de señalar hacia Dios y hacia Su Palabra al operar en esta era de gracia. En la medida en que estos hombres han imitado a Cristo, en esa medida podemos imitarlos a ellos (1 Co.11:1).
  7. Los que pertenecen a la Teología Reformada han sido muy exitosos en dar a conocer sus puntos de vista. No lo han hecho tanto por medio de las iglesias locales, sino por medio de la literatura. Los escritores Reformados han inundado el mercado de los libros cristianos. Una gran mayoría de los libros teológicos y comentarios bíblicos están escritos desde la perspectiva Reformada. Los primeros dispensacionalistas como Darby, Kelly y  Ironside usaron la pluma de manera poderosa y produjeron volúmenes de libros que exaltan a Cristo, pero los dispensacionalistas tardíos han fallado en seguir pasando la antorcha de la misma manera. Por ejemplo, ningún dispensacionalista actual ha llegado ni cerca de la cantidad ni calidad de trabajo que ha realizado el escritor reformado William Hendricksen (ahora con el Señor) en sus Comentarios del Nuevo Testamento (aunque D. Edmond Hiebert, un querido siervo del Señor ha hecho significativas contribuciones en esta área). R.C. Sproul parece publicar un libro nuevo todos los meses. La mayoría de las personas convertidas a la Teología Reformada admitirán que fueron llevadas a abrazar esta posición como resultado de leer ciertos libros. Aunque no estamos de acuerdo con todo lo que escriben, reconocemos que ellos han sido diligentes en dar a conocer su posición por medio de la página escrita. (Es interesante que muchos hombres reformados fueron convertidos a Cristo por medio de dispensacionalistas y que luego se volvieron a la Teología Reformada por los escritores Reformados. por ejemplo, John Gerstner escribió un libro atacando a los dispensacionalistas, pero él admite, “Creo que mi conversión fue el resultado del testimonio de un dispensacionalista” (Wrongly Dividing the Word of Thruth, p.1).

Ciertamente, hay mucho que es recomendable en el movimiento Reformado. Estos siete puntos (aunque podrían agregarse más) están, por cierto, a su favor. En general, ha sido un movimiento que honra a Dios, que ha predicado a Cristo, que detesta el pecado, reconoce que Dios gobierna desde Su trono soberano y proclama la gloriosa doctrina de la justificación por gracia por medio de la fe de acuerdo a las Escrituras. ¡Que estas cosas también puedan decirse de nosotros!

Con todo el debido respeto por este movimiento, los hombres de este movimiento y los frutos de este movimiento, es nuestro propósito alertar a los creyentes contra los problemas doctrinales y los peligros de la Teología Reformada. Al hacer esto, sin embargo, deseamos subrayar que no consideramos a los hombres reformados como enemigos, sino como hermanos en Cristo, y que de muchas maneras los tenemos en alta estima. Esperamos que esto sea recordado a medida que el lector considere los siguientes puntos en los cuales diferimos con los de la Tradición Reformada.

Manteniendo en Equilibrio la Verdad de Dios

Los creyentes están siempre en peligro de fallar al mantener en equilibrio la verdad de Dios. Los cristianos yerran a menudo cuando tratan de limitar la verdad de Dios, encerrándola en sistemas teológicos humanos. C.H. Mackintosh hizo la siguiente observación:

Dios no se ha limitado a Sí Mismo dentro de los estrechos límites de cualquier escuela de doctrina— alta, baja o moderada. Él se ha revelado a Sí mismo. Él ha dado a conocer los profundos y preciosos secretos de Su corazón. Él ha desplegado Sus eternos consejos en cuanto a la Iglesia, Israel, los gentiles y la vasta creación. Los hombres bien podrían tratar de aprisionar el océano en baldes hechos por ellos, como para circunscribir la amplia gama de revelación divina dentro de inadecuados compartimientos de sistemas doctrinales humanos. Esto no puede hacerse y no debería intentarse. Es mejor dejar de lado los sistemas teológicos y las escuelas de divinidad y acercarse como un niño a la fuente eterna de la Santa Escritura y beber allí las enseñanzas vivas del Espíritu de Dios. (The Mackintosh Treasury, “One sided Theology,” p 605).

En otro lugar Mackintosh dice ésto:

 Querido amigo, tu dificultad es ocasionada por la influencia de una teología desequilibrada (calvinismo extremo) – un sistema que solo puede compararse con un pájaro que tiene una sola ala o un bote con un remo. Cuando nos volvemos a las sagradas páginas de la Palabra de Dios, encontramos la Verdad, no un lado de la verdad, sino toda la verdad en todos sus aspectos. Encontramos, lado a lado, la verdad de la soberanía divina con la responsabilidad humana. ¿Hemos sido llamados a reconciliar a ambos? No, ya están reconciliados porque ambos están expresados en la palabra. Debemos creer y obedecer. Es un error fatal cuando los hombres construyen sistemas de divinidad. No puedes sistematizar la verdad de Dios como tampoco puedes sistematizar a Dios Mismo. Abandonemos pues todos los sistemas de teología y las escuelas de divinidad, y tomemos la verdad. (C.H. Mackintosh, Short Papers on Scripture Subjects, Vol 2 p.267).

Por la gracia de Dios, seguimos la verdad de la Palabra de Dios, no los frágiles y defectuosos sistemas de los hombres. En los siguientes puntos veremos algunos ejemplos de cómo la Teología Reformada se ha desviado de la simple y equilibrada enseñanza de la Biblia, especialmente en cuanto a la expiación y a la fe salvadora.