Iglesia Local

Compártelo en tu Red Social

Jesús eligió la palabra perfecta para describir a una congregación de creyentes bautizados. Debido a su profundidad, Pablo comenzó a utilizarla para hablar exclusivamente de la iglesia local. La iglesia es una asamblea de personas llamadas fuera del mundo (apartados del pecado y rebelión contra Dios) por la gracia de Dios. Cada creyente, al creer en Cristo, es unido al Cuerpo de Cristo por medio del bautismo del Espíritu Santo (1ª Corintios 12:13), y unido por el bautismo en agua a la iglesia a la cual pertenece (Hechos 2:41 y 1ª Corintios 12:27). La iglesia no es el edificio sino la congregación de miembros salvados y bautizados por inmersión.

Como ya vimos en el tema introductorio de la iglesia, la palabra “iglesia” es empleada de diferentes maneras en el Nuevo Testamento, teniendo tres formas de verlo:

  1. Se Usa de una manera generalizada, para referirse a un total (Mt. 16:18). No se menciona una personas o personas, sino un total de individuos debidamente edificados.
  2. Se usa de una manera muy específica y única, especialmente cuando se refiere al grupo de creyentes bautizados y unidos bajo un pacto bautista en cierto lugar. La Biblia habla de la iglesia como un organismo vivo, local y visible (Hechos 11:22; 1ª Corintios 1:2).
  3. Se usa en el plural con el objetivo de hablar de varias iglesias locales, reales y visibles (Gálatas 1:2; 1ª Tesalonicenses 2:14.

Cuando se emplea el término generalizado, no es específicamente una iglesia, en el sentido de tener reuniones, pastores, ministros, ministerios, ofrendas, etc. Se emplea para referirse al propósito de Dios en Cristo completado al final de la era de la gracia. No es una iglesia universal, porque no tiene el sentido de la congregación local, visible y unida física y geográficamente. Nadie es miembro de una iglesia universal o invisible. O está unido a la iglesia local, o simplemente está separado; no hay opciones.

¿Iglesia Local Solamente?

La primera batalla teológica se centra cuando venimos de un transfondo de iglesia universal. Entiendo que muchas iglesias hablan de “iglesia universal” para referirse al Cuerpo de Cristo que estará totalmente formado al final de la era de la gracia. Esto se explicó en el tema de la Doctrina de la Iglesia.

¿Qué es la iglesia local?

La iglesia es un grupo de personas que han sido llamados por el Señor para ser separados del mundo. La iglesia siempre es local y visible. Nunca es invisible o universal.

Nuestra misión entiende que un grupo de personas inferior a 20 creyentes bautizados y discipulados, es una misión bautista de predicación. Cuando el grupo asciende a los 25 miembros, se considera una iglesia formalmente constituida. No indicamos que por ser menos de 20 no son iglesia, sino que para efectos de nuestro ministerios, le llamaremos misión o IDH (Iglesia de Hogar).

Toda iglesia formalmente constituida está enfocada en glorificar a Dios por medio de la comunión, el culto cristiano, la predicación del Evangelio a toda criatura, haciéndose notar en su entorno social, y cumpliendo con sus funciones administrativas y espirituales por medio del gobierno congregacional.

Los propósitos de la iglesia

El propósito mayor de la iglesia es ser “para la alabanza de su gloria” (Ef. 1:6).

El Señor Jesús fundó Su iglesia con el firme propósito de que Dios sea adorado en Espíritu y en Verdad (Juan 4:23; 24), y para que las puertas del sepulcro no pudieran vencerla (Mat. 18:).

Como Cuerpo de Cristo, la iglesia debe instruirse en el conocimiento de Dios y de Su palabra perfecta, a fin de capacitar a los santos para la obra del ministerio por medio de sus pastores, y seguir así edificando el Cuerpo de Cristo (Ef. 4:12-13).

Predicar un Señor, una fe y un Bautismo, velando porque se mantenga la unidad de la fe y la sana doctrina entre todos sus miembros. Cada iglesia es responsable de llevar esto a cabo y de alcanzarlo.

Mantener la santidad y la separación eclesial, uniéndose solamente con aquellas iglesias bautistas de sana doctrina.

Difundir por todos los medios el Evangelio eterno, en obediencia a la Gran Comisión dada a los Apóstoles (Mt. 28:16-20; Mr. 16:15; Hech. 1:8).

Defender y proteger como Baluarte la Verdad, es decir, las Escrituras, en su línea de textos sagrados conocidos como Bizantinos, especialmente traducidos al español en nuestra Reina-Valera.

La membresía

La iglesia está formada solamente por personas conversas, las cuales entendieron el Evangelio de Jesucristo y nacieron de nuevo, y han sido bautizadas por inmersión (Ro. 1:7; Ef. 5:4).

La membresía se adquiere por:

  1. Conversión y nuevo nacimiento, mediante la demostración por medio de la obediencia del bautismo en agua.
  2. Por traslado, cumpliendo con los requisitos y solicitudes de la iglesia local que los está recibiendo.
  3. Por migración, viniendo de otro país.

En los casos 2 y 3, es necesario que el creyente se someta a un exámen doctrinal y a un período de prueba prudencial. En el punto 2 se solicita la carta de la iglesia anterior, firmada por el pastor u obrero ordenado.

Si una persona viene de una iglesia no bautista, y ha sido miembro de otra denominación protestante, tendrá que ser rebautizado y sometido al discipulado necesario.

Las iglesias fundadas por nuestro ministerio no son carismáticas ni de otra índole, sino bautistas.

Los miembros están calificados en:

  1. Activos. Todos aquellos que asisten por lo menos a dos cultos de la semana y que gozan de plena comunión con la iglesia.
  2. Inactivos. Cualquiera que haya dejado la asistencia por un período superior a tres meses. Si el mismo regresa, se someterá a los tres meses de prueba y será reincorporado a la membresía local.

Si un miembro no regresa por más de seis meses a una iglesia, o asiste a otra denominación de una fe distinta, pierde su membresía.

El Deber de Cada Creyente Bautista

En relación a Dios, el creyente bautista debe:

  1. Asistir puntual y regularmente a todos los cultos semanales programados, para adorar a Dios y mantener comunión con los santos (Jn. 4:24; 1ª Jn. 1).
  2. Realizar su devocional diario en casa con su familia, manteniendo un orden de estudios diarios y llevando las cargas de otros creyentes en oración (Ef. 6:18; Gá. 6:1; Jn. 5:39).
  3. Testificar siempre del Señor y entregar su vida y sus dones al servicio del Señor en su iglesia local.
  4. Guardar debidamente el día del Señor para la adoración con los demás miembros de la iglesia, absteniéndose hasta donde sea posible de toda actividad material, dedicando su tiempo a la adoración (Hch. 20:7; 1ª Cor. 16; Ap. 1:10)

En relación con su iglesia local:

  1. Aceptar en todas sus partes el Mensaje y Fe Bautista, firmando el Pacto Bautista de su iglesia local.
  2. Ofrendar y diezmar fielmente a la iglesia local, evitando dar dineros o ayudas a ministerios paraeclesiásticos no bautistas (1ª Cor. 9:13, 14; 2ª Cor. 9:6-8).