Antiguo Testamento

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Introducción

El Antiguo Testamento es el Libro Sagrado de judíos y cristianos, y es la base teológica de toda la fe. En el Antiguo Testamento (AT) encontramos todos los principios fundamentales de la Verdad, la Revelación progresiva de Dios y el comienzo de las naciones, con especial énfasis en el pueblo elegido de Dios, Israel.

El primer principio para no cometer errores de interpretación, ni usar una eiségesis, es ser constante con la interpretación literal. La interpretación literal tiene muchas ventajas, de las cuales podemos puntializar las siguientes:

  1. Nos ubica adecuadamente en el contexto histórico de la narrativa bíblica. El AT fue escrito miles de años antes de nosotros y fue escrito por un pueblo, para un pueblo y con un propósito muy específico.
  2. Nos ubica acertadamente en el marco teológico inspirado. Todo el AT depende de la Ley de Moisés, y es necesario interpretarlo siguiendo los principios de la Ley de la cual se desprende todo su contenido.
  3. Nos establece una realidad social, económica y política sobre el cual se desarrolla todo el AT, incluyendo sus variantes y modificaciones graves en las diferentes áreas de la historia antigua.
  4. Nos diferencia entre una realidad y el mandamiento. El mandamiento siempre se da porque la prohibición va en contra de alguna práctica real, o establece una verdad olvida o no conocida.

El AT es un libro maravilloso, pero mal interpretado puede ser origen de terribles enseñanzas humanas. Debido a que un desconocimiento de esta porción de las Escrituras, puede ser muy místico para algunos, es sencillo aplicar textos exclusivos a los creyentes modernos. Ejemplos de esto se ven en grupos mesiánicos, pentecostales y católicos. Es usar inadecuadamente el contendio escritural para aplicarlo indiscriminadamente a un pueblo para el cual no fue escrito.