Doctrina

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¿Por qué es importante la Doctrina?

La palabra “doctrina” viene de la misma palabra “doctor” y “docto”. En el griego del NT se emplea la palabra “μαθητεύω” en Mateo 28:19, y es traducido en la RV60 “haced discípulos”, y en la RVSBT “enseñad”, mientras que la RV antigua traducía “adoctrinad”. Aunque la mayoría de los pastores y liderazgo liberal de la cristiandad prefieren indicar que la “doctrina divide”, enseñan sus postulados, negando contraproducentemente sus postulados anti doctrina.

La doctrina es tan importante como el alimento al cuerpo. Si desconocemos la doctrina específica de las Escrituras, desconocemos toda la Verdad. La verdad solamente es posible conocerla en medio de las enseñanzas que Dios nos ha dado en la Biblia.

La importancia es innegable: sin doctrina no hay conocimiento, y sin conocimiento no hay sabiduría. En Mateo 13:52 habla de un “escriba docto” o un escriba que es enseñado como un discípulo en el Reino de los cielos, puede sacar de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas. Un verdadero “escribiente” o estudiante de las Escrituras es aquel que ha sido adoctrinado con las palabras de Dios, porque aprende de las palabras de la Biblia todo cuanto necesita para su vida y para su ministerio.

La enseñanza aprendida hace que los creyentes actúen diferente a los demás. Mientras que todos se burlaron y negaron al Señor cuando era crucificado, y luego le abandonaron, los discípulos (enseñados) por Jesús comenzaron a aparecer movidos por sus convicciones aprendidas del Maestro, como pasó con José de Arimatea, que hasta al final de la vida del Señor aparece como discípulo de Jesús (Mt. 27:57).

Y según Hechos 14:21, es deber de todo pastor “hacer muchos discípulos”, formando con ellos congregaciones sanas en la fe. Este proceso de aprendizaje, sin embargo, no se ve libre de críticas y de burlas. No es común que toda una reunión de personas siempre hable bien del que dice la Verdad, sino que lo normal es que la mayoría se le oponga.

La doctrina no es verdad porque la mayoría la aprueba; es verdad porque simplemente es verdad, lo acepten muchos o no lo acepte nadie. La Biblia es la verdad, aunque todos los hombres estuvieren en contra; así la existencia de Dios, aunque todos la nieguen, no hace que una verdad deje de serlo.

Volviendo a Mateo 28, el trabajo de “adoctrinamiento” o discipulado es la de “enseñarles todas las cosas que os he mandado”, es decir, todo aquello que Él nos ha dado en sus Evangelios y por medio de sus Apóstoles, es decir, Todo el Nuevo Testamento. En la práctica, la enseñanza clara y sistemática de la Biblia es esencial en el crecimiento espiritual de las personas salvadas. Por eso, se dice que “bautizándolas”, como acto seguido a su decisión de formarse en “discípulos”. Todo creyente bautizado y completamente integrado por la fe al Cuerpo de Cristo, es un discípulo.

Pero el trabajo de enseñanza no está completo hasta que “guarden todas las cosas”. Una enseñanza completa lleva al creyente a ser obediente. ¿Cómo podemos ser obedientes si no conocemos qué obedecer y cómo actuar? Por eso, un creyente sin la enseñanza, es un creyente mediocre, fácil de caer y perder su objetivo central de servir al Señor haciendo más discípulos.