Elección Divina

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jerusalem-day-flag-israel-parade-damascus-gateElegidos Por Dios En Cristo

El tema de la Elección divina es importante para la iglesia porque nos revela la verdad de Cristo a nuestro favor. Es importante que tengamos muy en claro que significa la Elección y cómo es efectuada por Dios. Dios es soberano, ¿significa que hace cuanto quiere sin restricciones? ¿Qué significa Su soberanía?

El anatema de Israel

El Capítulo 9 de Romanos está enfocado, desde el Inicio, en la “nación” de Israel, y no en los individuos de Israel. Cuando leemos los versos 1-5 encontramos que Pablo habla en plural por sus “hermanos”, los “hijos de Israel”. Aquí debemos pensar que la iglesia ya está fundada; ¿por qué Pablo piensa en Israel? De ser verdad que ahora la iglesia es el Israel de Dios, entonces Pablo está totalmente equivocado, pensando en una nación que ya no tiene nada que ver con las promesas divinas del pasado. Pero Pablo ama tanto a su Israel terrenal, que deseaba ser “anatema”, “separado de Cristo” en lugar de ellos, para que ellos pudieran ser salvos. Pero Pablo solo quería ser anatema, porque él no podía serlo. Solo había uno que había sido hecho anatema, cuando colgaba de la cruz, librando, porque solamente Él no era anatema antes. Es decir, la “elección” divina incluía a una nación, pero no incluía incondicionalmente a todos los individuos; siempre existió el requisito de “creer a las palabras” de Dios, obedeciendo en todo en las palabras que Él había revelado.

Aunque no podamos aceptarlo, la realidad es que existen dos pueblos de Dios distintos: Israel y la Iglesia, y ambos han sido elegidos por Dios.

La Realidad de la Elección Divina

No podemos negar que la Bíblia sí habla de elección como un acto de Dios. La manera en que Dios trabaja es imposible de comprender completamente por mentes finitas como las nuestras. Tampoco es posible asumir que conocemos toda la verdad de las Escrituras, porque en este caso no necesitaríamos más investigación y escrutinio del Libro Sagrado. Pero sabiendo que no tenemos mayor conocimiento que el que el Espíritu Santo nos ha dado, nos esforzamos por entender la verdad.

Esta realidad de la Elección divina nos es dada en las Escrituras, y es usada en diferentes maneras y aspectos innegables. El término “elección” en la Biblia tiene el sentido de ser un acto ejecutado en el albitrio de Dios, lejos de toda intervención, mérito o cooperación humana. Indica que en la elección de Dios se incluyen la variedad y la selección, el todo y la parte. El término “elegir” es usado para Israel (Is. 65:9, 22), para la iglesia (Ro. 8:33; Col. 3:12; 2ª Ti. 2:10; 1ª Ts. 1:4; 1ª P. 5:13) y es usado para Cristo (Is. 42:1; 1ª P. 2:6). En cada caso hay una forma en que se aplica el término, que varía levemente de la otra, dependiendo todo el contexto en el cual es expresado el término. Veamos algunos términos empleados en las Escrituras y sus diferentes usos:

  1. Escogido. Esta palabra es casi sinónima de elección; decimos casi porque tiene matices un poco diferentes. El término se aplica regularmente a un grupo o colectivo sobre el cual Dios ha tomado una decisión soberana y absoluta. Los elegidos (plural) por Dios son elegidos desde “antes de la fundación del mundo”, en el designio de Su consejo eterno. Esta realidad es innegable de Israel como nación (Is. 44:1), del Cuerpo de Cristo (Ef. 1:4; 2ª Ts. 2:13; 1ª P. 2:9). Es interesante que este término es igualmente aplicable a los 12 Apóstoles (Jn. 6:70; 13:18; Hch. 1:2). Obsérvese que aunque Dios eligió a los doce, “uno es diablo” o adversario.
  2. Predestinar. Este término tiene otro casi sinónimo, que es predeterminar. Se emplean en el Nuevo Testamento para declarar las determinaciones divinas de lo que va a suceder antes de que ocurran. En el caso específico de la iglesia, ésta ha sido predestinada  para “ser santa y sin mancha” (Ef. 1:5), un acto seguro y que de hecho será una realidad cuando todo el Cuerpo de Cristo sea reunido al final de todos los tiempos.
  3. Presciencia. Este término significa precisamente eso: pre conocimiento, o conocimiento anticipado. Dios conoce absolutamente todo, desde los probables, los improbables y aquello que realmente sucede o sucederá. No hay una sola fracción o micra del saber o de la realidad que Él no sepa o se le haya escapado de su conocimiento. Es en este sentido de conocimiento absoluto que se emplea en 1ª Pedro 1:2, acerca de la elección realizada en su preconocimiento, y es aplicado a Israel como nación (Ro. 11:2) y del Cuerpo de Cristo como la futura iglesia celestial (Ro. 8:29).
  4. Atracción. Este término es tomado de Juan 12:32, donde Jesús afirma que “atraerá a todos a él mismo”, y de hecho, Su muerte en la cruz es un atractivo, y todos quienes escuchan este mensaje, son fuertemente atraídos a Aquel que murió en la cruz. El mensaje del Evangelio es una irresistible atracción, y el alma más ignota encuentra en Él la más alta y sublime satisfacción. Además, es un término asociado al ser “levantado”, como recordatorio de Juan 3, donde afirma que Él será levantado como la serpiente en el desierto, y hacer posible aquella palabra veterotestamentaria: “y cualquiera que le miraba, vivía” (Núm. 21:9). Todos son atraídos a la cruz, y cada uno ha de tomar su propia decisión de aceptar el glorioso mensaje o rechazarlo por completo. Además, en Juan 6:44 afirma que “ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere”. El término griego “ἕλκω”, traducido “traer” en este pasaje, significa un acto de atracción no violento, no impuesto, sino mediante un impulso interno de convencimiento, ya que el griego si tiene el sentido de una atracción violenta en su término “σύρω”. Jesús, en estos pasajes, solamente introducía el tema maravilloso del trabajo del Espíritu Santo en el corazón, que convence de pecado, de justicia y de juicio. Así, no es un término que significa que fue atraído violentamente, sino que fue atraído y convencido de tal manera que ha decidido “ir detrás”.
  5. Llamamiento. El término, usado en Ro. 8:30, está claramente aplicado después de “ser predestinado”, un acto que sucede a la salvación en Cristo, y que da paso a la justificación, actos inmediatos y únicos de cuando creemos en Cristo.
  6. Designio. El designio de Dios o el propósito de Dios está estrechamente unido a la elección de Dios. El misterio de Dios fue “dado a conocer”, según su “beneplácito” o voluntad (Ef. 1:9). Pero su designio solamente es posible “conforme al propósito eterno, que hizo en Cristo Jesús, nuestro Señor” (Ef. 3:11). Ningún designio ni ningún propósito de Dios para su pueblo pudo haber sido fuera de Cristo, sino solamente en Él.

Dios ha realizado Su plan, eterno y perfecto, y aún así no ha violentado la voluntad de sus criaturas. El libre albedrío, tan negado por unos y tan elevado por otros, es solamente una cualidad propia de la criatura racional, y es un acto no considerado una “obra”, sino una reacción a determinado evento u oferta. El Apóstol dijo: “Mas a todos los que lo recibieron, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios, a los que creen en su nombre” (Jn. 1:12). Este texto revela una acto volitivo de la criatura de “recibir”, pero a su vez revela el acto exclusivo y único de Dios de “hacer”, pero ambas cosas unidas a la fe o al creer en Aquel que ofrece salvar.