Génesis 1:1-2

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La Teoría de la Brecha

En la Biblia de Scofield se popularizó la conocida «teoría de la brecha», que afirma que hubo un período indefinido entre Génesis 1:1 y 1:2, donde Satanás era el gobernante de una raza pre adámica. Sin embargo, aunque no ignoramos que el uso de las palabras hebreas podría designar un evento tal, tampoco pasamos por alto que el uso de las palabras de la Biblia dependen de un contexto para su correcta interpretación.

En Génesis 1 y 2 tenemos el «comienzo» de dos eventos: 1) El comienzo de la existencia material (v.1) y 2) el comienzo de la vida animada dentro de la existencia material (v. 2). No habla de una existencia híbrida entre lo material y lo espiritual. No olvidemos que Satanás es un espíritu, no una criatura física.

Asimismo, Génesis 1:2 dice: «Y la tierra estaba desordenada y vacía…» El verbo «estaba», no indica un resultado, sino una condición, tanto en español como en hebreo. Cuando Dios hizo «los cielos y la tierra», la tierra «estaba desordenada y vacía». Este es el resultado inmediato de la Creación física.

Los otros textos empleados para afirmar que había una «brecha» sin tiempo entre el verso 1 y 2 de Génesis 1, deben ser sacados de su contexto literal para que coordinen con la idea propuesta. Esto es debido a que la teoría de la brecha defiende, en cierto grado, la teoría de una evolución teísta, que las Escrituras niega.

Génesis 1:1-2 debe leerse como un todo, es una narrativa divina que no tiene paréntesis (habría que inventarlos), ni ideas de civilizaciones anteriores a Adán. De existir «gente» antes de Adán, significa que el pecado entró al mundo por otra persona que no fuera Adán, porque el pecado produce «la muerte» (Ro. 5:12). Si Satanás ocasionó la muerte de toda una civilización anterior a Adán, entonces el pecado ya existía en el momento de que Adán fuera creado. Pero esto negaría toda la doctrina del pecado enseñada en las Escrituras, que el pecado, y con él la muerte, entró a este mundo material por medio de Adán.

No es bueno fantasear con la Biblia; debemos leerla objetivamente, gramaticalmente, literalmente, y siempre creyendo que es infalible y sin errores.