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Texto: Génesis 2:20-25

INTRODUCCIÓN

Algunas familias tienen patrones insalubres para relacionarse entre sí. Los niños que se han criado en estas familias insalubres con frecuencia desarrollan problemas personales que son difíciles de corregir, o que forman actitudes permanentes que son perjudiciales. Estos hijos se casan y llevan estos problemas a su propio matrimonio cuando se casan, porque con frecuencia repiten lo que aprendieron en su hogar de niños. De ese modo forman otro hogar insalubre (Figura 1). Las personas lastimadas lastiman a otras personas; las personas heridas hieren a las personas que los rodean. Muchos problemas pueden crear familias enfermas emocionalmente y en ciclos viciosos. Una familia criada en el temor del Señor, formará personas que teman a Dios y busquen hacer su voluntad, inclusive dentro de su nuevo hogar.

Con esta predicación iniciaremos una serie de estudios que se enfocarán en cuatro comportamientos que producen familias enfermas: distanciamiento, el adulterio, el abuso y la adicción. También estudiaremos cómo vencer esas amenazas que destruyen a las familias saludables. No condenaremos a nadie, pero hablaremos de cada punto en su forma más leve.

Hoy hablaremos de la Importancia de la Familia Cristiana para un crecimiento sano, y por qué, al alejarnos del ideal de Dios, caemos en el pecado de deteriorar la familia que amamos.

  1. La necesidad que tenemos unos de otros (2:20).
    1. En el verso 18 Jehová había dicho que “no es bueno que el hombre esté solo”. Aunque el texto refiere al primer matrimonio, el énfasis está en que la soledad, la falta de amistad y compañerismo, no es bueno. Las personas que han tenido problemas de sociabilidad, que han sido rechazados por sus familias o han sufrido de alguna experiencia amarga, han vivido algo “que no es bueno”. Eso malo, puede producir actitudes o acciones malas en los individuos, porque han sido acciones malas las que han experimentado.
    2. Dios nos creó para relacionarnos unos con otros. Fue Dios quien dijo: “No es bueno que el hombre esté solo…” (Gn 2:18).
      1. Un momento terrible en la vida de Jesús fue cuando estuvo en la cruz. Los apóstoles habían huido, y Jesús se sentía solo. En la cruz clamó: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” (Mt 27:46).
      2. Aunque lo rodeaba una multitud, Él se sentía solo, debido a que los “buenos” no podían hacer nada, y los malos le injuriaban. Jesús sintió solo cuando cargó el pecado de todos nosotros.
      3. También la gente se siente abandonada—aún en el hogar, cuando es el pecado lo único que experimenta en su vida. Se siente distante de los otros miembros de la familia. No se siente como que pertenece. No se siente comprendida ni aceptada por nadie.
      4. “No es bueno que el hombre esté solo”. La necesidad de la familia es esencial.
    3. El peligro de sentirse solo. En Génesis 2:20 el énfasis está en la frase: “pero para Adam no se halló ayuda que estuviese idónea para él”.
      1. La compañía no es estar “físicamente cerca de alguien”, es ser “aceptado y compatible”, es sentir idoneidad. Una necesidad humana es formar un hogar, pero la primera urgencia del ser humano es sentirse parte, con valor y con calidad dentro de su propia familia. El noviazgo y la familia serán el reflejo, en parte, del aprendizaje en casa.
      2. Adán vio a todos los animales, pero ninguno es compatible con él. Adán debió sentir una soledad profunda y urgente. Esa necesidad tuvo que entristecer a Adán de tal manera, que Dios dijo: “no es bueno que el hombre esté solo”. El caso de Adán es único, porque no tenía padres terrenales; se supone que la familia debe suplir esa necesidad de pertenecer y sentirse idóneo en la vida.
      3. Veamos algunos ejemplos de soledad que pueden afectar la vida de las personas.
        1. En el hogar, los jóvenes pueden sentirse rechazados, aislado o no valorados, buscando la aceptación en personas fuera de casa. No es asunto de principios o de educación; es un asunto de soledad. Un joven solo, buscará la ayuda donde la ofrezcan.
        2. Un cónyuge aislado, desvalorizado, incomprendido, buscará la compañía que supla la indiferencia de su compañero. La necesidad de sentirnos parte de una familia es tan urgente.
        3. La sexualidad es un medio de escape para muchos en estos días. Una experiencia sexual pasajera es liberadora de soledad, porque lo hace sentir “cerca” de otra persona. A diferencia de los abusadores y violadores, cuya perversidad merece el castigo tan severo de la Ley de Dios, los que pecan sexualmente regularmente lo hacen movidos por un sentimiento de soledad, de despecho y de conmiseración hacia sí mismo.
        4. Los de la familia que se sienten distanciados se vuelven introvertidos. Se podrían enfermar de cuerpo, emociones, mente y espíritu. La soledad y la depresión son comunes cuando la persona se siente distanciada y por ello se vuelve introvertida. El mundo de esta persona se hace más y más pequeño.
      4. Jehová dijo: “No es bueno que el hombre esté solo”. La unidad familiar es necesaria, aunque los demás se burlen y digan que son muy “pegados”. Necesitamos estar cerca de la familia. Ella es la que nos hace sentir dentro de un marco importante de la vida.
      5. Santiago 5:16 dice: “Confesaos vuestras faltas unos á otros, y rogad los unos por los otros, para que seáis sanos; la oración del justo, obrando eficazmente, puede mucho”. Esto no solo aplica a la relación de la iglesia. Si usted tiene problemas con un familiar, debe procurar sanearlo. La separación de la familia es dañina. Aprender a pedir perdón, a perdonar y a aceptar el perdón son esenciales en el núcleo de cualquier familia. Orar por los familiares es lo que nos une cada vez más. Usar los diminutivos apreciativos es un producto del amor en la familia. Una familia que no ora por sus integrantes, termina desperdigada.
    4. Causas y soluciones a la soledad en la familia. No hablo de matrimonios, hablo de familias como elemento fundamental.
      1. Causa 1. La soledad causada por el despotismo, la inseguridad física y emocional, produce separación en la familia (Génesis 2:21).
        1. Para crear a Eva, Dios produjo “sueño” en Adán.
          1. Las cosas buenas vienen cuando estamos descansados, seguros y tranquilos. Eva es el resultado de que Adán durmió tranquilo y seguro en la protección de Dios.
          2. En las familias donde no hay “sueño”, sino que solo hay crítica, comparaciones, expresiones enojosas, regaños, señalamientos, y otras cosas verbales o emocionales que dañan, hacen que los integrantes crezcan “solos”, con temor, taciturnos, solitarios y con necesidades. El ridículo, la crítica y el desprecio destruyen las personas, y nada es peor que crecer en familias con estas descalificaciones. Son muchas las familias que los padres (uno de ellos o ambos), son groseros, golpeadores, gritones, mentirosos y falsos. La mentira no salva a nadie, solo lo hace sentirse solo, porque lo que comienza a entender es que no confían en él o ella, y por eso le mienten. Un golpe, un castigo físico, regularmente movido por el enojo del padre, produce secuelas invisibles en el corazón de las personas.
        2. Solución. ¿Quiere soluciones a este problema y quiere que su familia sea una familia sana? Practique la Regla de Oro: “Así que, todas las cosas que quisierais que los hombres hiciesen con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esta es la ley y los profetas” (Mateo 7:12).
          1. ¿Le gusta que le griten? ¿Le gusta que lo comparen con otro?
          2. ¿A usted le gusta que le digan inútil, inservible, bueno para nada, cabezón, necio?
          3. ¿Le gustaría que le griten “Ya me tienes harto?”? ¿Cómo se sentiría si te dice: “Lo que usted hace a mí no me importa”?
          4. ¿Le gusta que le peguen? ¿Y que tal que cuando se porte mal, alguien venga y le dé con una paleta para que se corrija?
          5. Jesús dijo: “todas las cosas que quisieras que los hombres hiciesen con vosotros, así también haced vosotros con ellos”.
          6. ¿No ha notado que un machista siempre da consejos malos, y regularmente termina cuidado por lástima y no por amor, si los hijos se compadecen?
      2. Causa 2. El distanciamiento ocasionado por la falta de interés. Es muy común que los hijos no reciban la debida atención en muchos hogares. También es común que no se digan las frases: “te amo”, “que inteligente eres”, “wow, eres mi orgullo”. ¡Y qué decir de la faltante de expresiones loables entre esposos!:
        1. El ser ignorado porque no hay interés.
        2. Una persona que siente el distanciamiento de la familia tiene un desarrollo paulatino al mal:
          1. Comienza a sentirse solo, distanciado y rechazado.
          2. No recibe ningún incentivo por lo que le interesa, y es probable que reciba burlas o negatividad: “Pretendes aprender y ni siquiera puedes controlar tus emociones”
          3. Al poco tiempo, conoce a un amigo que le muestra interés, y forman una amistad. Este nuevo amigo ya tiene vicios, malas acciones y está resentido con su propia familia.
          4. Este nuevo amigo le enseña a fumar, a tomar, a mentir a sus padres, a hacer las cosas en secreto.
          5. Poco tiempo después, este amigo le presenta a otro amigo que es “raro”, pero divertido. Así, el joven cristiano aprende a probar la droga, y a sentirse mejor acompañado con los adictos que con su familia.
        3. La preferencia entre los hijos. ¿Prefiere usted a un hijo sobre otro? ¿Cuántas veces compara a sus hijos y procura que el más “malo” sea tan bueno como su favorito? ¿Recuerda la historia de Jacob con José, la de Caín con Abel, la de Abraham con Isaac? A José lo odiaron sus hermanos por la túnica de colores, a Abel lo mató Caín, y a Issac lo odio Ismael hasta nuestros días. Una preferencia produce consecuencias devastadoras.
      3. Solución del problema:
        1. Génesis 2:22: “Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y trájola al hombre”. Cuando Dios vio que Adán se sentía solo, “le hizo compañía”.
        2. Si usted tiene hijos grandes, adolescentes o pequeños, piense bien cómo es su compañía con ellos. ¿Suple usted como padre, madre o hermano la necesidad que su familiar tiene? ¿Qué ha hecho usted por suplir la necesidad de compañía de su familia?
          1. Dios “hizo la mujer”, para que el hombre estuviera acompañado. ¿Qué ha hecho usted por los suyos?
          2. Dios no solo pensó en hacer una mujer, ¡Él la hizo! Acción debe ser el resultado de disposición. Si se dispone a suplir la necesidad de su familia, debe comenzar haciendo algo.
          3. Dios “trajo la mujer al hombre”. No solo es suficiente querer y hacer, se necesita “presentar y establecer”. Si desea alcanzar a sus hijos que se han alejado de Dios y de lo bueno, comience siendo bueno con ellos. No es darles todo, es ser bueno con ellos. Demuéstreles que los ama, que se equivocó pero que quiere cambiar eso, que anhela ser diferente. Es probable que el hijo o el hermano no quieran nada, pero es importante que usted cambie. Renuncie a lo que le aleja de su familia, luche contra su actitud propia de ser egoísta y acérquese a ese familiar y dígale que lo ama, que usted entiende que el amor es una entrega, y que es posible empezar de nuevo.
        3. No tenga preferencias con sus familiares, sean hijos o hermanos; tampoco prefiera más a su mamá o a su papá que a su cónyuge. Aprenda que el amor para cada uno es único, pero cada amor tiene la misma fuente y la misma profundidad: “Mas el que guarda su palabra, el amor de Dios está verdaderamente perfecto en él; por esto sabemos que estamos en él” (1ª Juan 2:5). Aprender a amar, no a tener preferencias, solucionará muchos problemas en la familia.
      4. Causa 3. La negatividad a aceptar el cambio en la familia.
        1. Génesis 2:23: “Y dijo Adam: Esto es ahora hueso de mis huesos, y carne de mi carne: ésta será llamada Varona, porque del varón fué tomada”. Adán no solo experimentó un cambio; él lo aceptó y se ajustó: perdió una costilla, pero recibió una hermosa esposa; estaba solo, ahora está acompañado. No se quejó por perder la costilla, se alegró de tener una esposa.
        2. Muchas veces los cambios producen fracturas en las familias. La religiosidad y las normas no bíblicas rompen el buen funcionamiento de las familias:
          1. Muchos comienzan una familia bajo la utopía de que nada cambiará, y que ellos siempre tendrán control de todo.
          2. Algunos creen que las cosas no cambian. Esperan que el cónyuge, los hijos y la familia siga siendo igual. No entienden la necesidad de cambios. Algunos siguen llegando a casa de sus padres como si todo fuera igual, cuando no es así. Otros crían los hijos pensando que siempre serán sus “pequeños” y “tiernos niños”. No puede aceptar que esos niños cambiarán.
          3. Otros se resisten a cambiar. Se enojan cuando el hijo cambia su manera de vestir, su peinado o su forma de hablar. Aunque no son malos hijos, no pueden tolerar que cambien a su manera. Eso pasa incluso entre cónyuges, porque no quieren que el esposo o la esposa cambie, que se trasforme. Muchos hombre no pueden pensar en tener una esposa profesional, o una esposa no puede aceptar en ver a un hombre emprendedor. La “seguridad” de que las cosas no cambien son su baluarte, y cuando hay cambios, todo se desmorona.
          4. Muchos no aceptan el cambio y prefieren claudicar. El divorcio pasa cuando los cambios son mayores, cuando las cosas no salen como se planearon, cuando los cónyuges parecen ser tan incompatibles. Hombres que quieren comer el gallopinto exactamente igual a como lo hacía mamá; o mujeres que quiere el cuarto tan ordenado como cuando solteras; o padres que esperan que sus hijos siempre digan que sí a todo, y sean tanto como ellos quisieran. Rupturas por cambios inesperados.
      5. Solución. Acepte los cambios que son naturales y normales. Pondré solo algunos ejemplos.
        1. La música cristiana. No es importante si es música contemporánea o antigua; la música, el ritmo, la melodía podrá cambiar, es inevitable. ¿Ha escuchado como cantaban las iglesias en los años 70? La diferencia es abismal en la forma de canto. Lo que realmente no debe cambiar es lo que es verdadero: formal, espiritual, bíblica y ordenada. Los cambios suceden pero los principios verdaderos permanecen.
        2. La vestimenta. La Escritura dice que solo hay tres cosas que nunca cambian en la forma de vestir del cristiano: honestidad, pudor y modestia. Pero la forma o “moda” de la ropa si va a cambiar. No vestimos como nuestros abuelos; nuestras ropas son diferentes. Pero como cristianos mantenemos la honestidad, el pudor y la modestia. Hay ciertos principios que no se cambian, pero muchos otros sí cambian. Los jovenes usan pantaloncillos que un adulto jamás usará; pero esos mismos adultos usaron ropas que sus padres no usaron. Se mantiene la parte moral, pero la forma cambia.
        3. El peinado.
          1. Los jóvenes pasan etapas, esos cambios son normales. Los padres deben aceptar que hay cambios. En tanto que el joven pasa estos cambios, el padre debe orar y guiar con amor a su hijo. El joven pronto cambiará, si es guiado con amor y con instrucción sana; teniendo la paciencia.
          2. Las esposas a veces hacen cambios de peinados. No es correcto que el esposo le dicte como peinarse; aunque es un asunto de ambos, es una libertad que tiene si esta libertad no atenta contra el pudor, la honestidad y la modestia.
      6. Los problemas del afecto.
        1. Génesis 2:24-25: “Por tanto, dejará el hombre á su padre y á su madre, y allegarse ha á su mujer, y serán una sola carne. Y estaban ambos desnudos, Adam y su mujer, y no se avergonzaban”.
          1. Observe que el afecto es un asunto de aceptación, comprensión y libertad. Adán no solo se “unió a su mujer”, la hizo parte de sí mismo y la amó. Esto se demuestra que en la vida de Adán y Eva la desnudez no era causa de vergüenza, sino de aceptación. La vergüenza aleja; la aceptación acerca.
          2. Muchos no tienen la capacidad de decir a su cónyuge: “Te Amo”. ¿Ha orado junto a su cónyuge, y le ha dicho al Señor: “Gracias por darme a mi esposa (o) y hacerme tan feliz. Gracias por darme lo mejor, la dicha y el gozo”? Y en cuanto a sus hijos, ¿le ha dicho cuán valiosos, maravillosos, hermosos y único son para su corazón?
          3. Hay padres que se enojan que sus hijos los despeinen, o los abracen con sus manos sucias… un protocolo tonto lastima profundamente el corazón de un hijo.
          4. No todos reciben el afecto igual. Los esposos y padres deben aprender que no todos son iguales. Su esposa o su esposo recibe el afecto diferente a sus hijos. Entre los hijos hay quienes necesitan palabras, ser escuchados; pero otros necesitan de abrazos, besos, caricias. Pero muchos cristianos no han aprendido a ver en sus familias las diferentes formas de afecto.
        2. Solución.
          1. Déjese amar. Permita que cada miembro de su familia le exprese el amor; observe cómo lo hace cada uno. Si un hijo no recibe los abrazos que necesita de sus padres, los recibirá del compañero que encuentre entre sus amigos. Permita el cariño, no se guíe por el que dirán, ni el por qué lo miran de la forma que lo ven. Su tesoro más valioso no es lo que dicen los de afuera; su tesoro valioso es su familia: El entonces, recostado cerca del pecho de Jesús, le dijo: Señor, ¿quién es? (Juan 13:25). ¡Que confianza la de Juan! ¿Tiene esa confianza su familiar? ¿Puede su cónyuge acercarse tanto a su corazón sin sentir el rechazo o la indiferencia? ¿Y sus hijos? ¿Y sus hermanos?
          2. Aprenda a elogiar.
            1. ¿Cuántas veces le ha dicho a su cónyuge, padres o hijos, lo bien que hacen las cosas?
            2. Mi mamá era la mejor mujer del mundo, hasta que conocí a mi esposa. No cambié de heroína, sino que tuve dos. No me avergüenzo de decir lo valiosa que es mi esposa, su maravillosa persona es suficiente para consolar la partida de mi mamá. Soy feliz de ver a Anita, su sonrisa, su capacidad de hacer travesuras, de quebrar cosas… es maravilloso ver que es una niña inteligente, apta, capaz, independiente. No cambia mi heroína, ahora tengo tres. Cada una de ellas tiene sus virtudes, su grandeza y su especialidad.
              1. Aprendí esto porque Jesús elogio a Juan, enseñándonos la importnaica de elogiar a la familia: “Porque os digo que entre los nacidos de mujeres, no hay mayor profeta que Juan el Bautista: mas el más pequeño en el reino de los cielos es mayor que él” (Lucas 7:28).
            3. Aprende a elogiar, aprende a decir cosas buenas, aprende a animar, a entusiasmar, a participar. Ríe con tus hijos, disfruta a tu cónyuge, viaja con ellos, haz que ellos sientan en tí un amigo y un soporte.

CONLCUSIÓN

¿Tienes problemas con sus hijos? ¿Hay una ruptura emocional o espiritual con tu cónyuge? ¿Sientes que no es posible sacar a tu hijo de esa mala condición? ¿Piensas que tus hermanos es mejor que estén lejos? ¿Crees que ya nada se puede hacer con tu vida familiar?

Déjame decirte que estás equivocado. Es hora de que cambies tu forma de pensar; es hora de que mires a tu familia con los ojos del amor, con la esperanza de Dios, y trabaja con ellos. Ámalos, bésalos, abrázalos. No dejes que tu orgullo haga perder a quien ama tu corazón. Abandona tu rigidez y vuélvete a Dios, pidele cambiar, pero ponte a hacer algo, a trabajar en el cambio. Decídelo y Dios te guiará. Tu familia se puede salvar.