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Predica 4

Pecados que engañan

Texto: Santiago 1:12-15

Enero 31, 2021

Introducción

Hablar de “pecado” no es un tema agradable para la persona. El término es asociado inmediatamente con las acciones equivocadas, los errores, los fracasos, las malas decisiones, la ruina, los hábitos incontrolables, las malas palabras… en fín, con todo lo que es malo y que, lamentablemente, experimentamos día con día.

El pecado nadie quiere verlo, por eso la urgencia de la humanidad por hacer legal y permitido lo que es prohibido e inmoral. Pero a pesar de todos los cambios, la maldad sigue siendo mala, y las consecuencias de ella siguen siendo inevitables. Aunque logremos apagar la voz de la conciencia, cauterizando su función, la maldad traerá consecuencias que no podremos apagar o evitar.

En Santiago 1:12-15, el pastor Jacobo nos dice principios básicos sobre el pecado que engaña, y cómo las personas cada vez más caen en pecados que arruinan sus vidas, y que salir de esos problemas es realmente serio.

En este estudio, quiero enfatizar el asunto de la tentación y de la salida de ella. Cada padre y madre debe aplicarlo a su vida. Intentaré darles puntos concretos de práctica en la familia, pero son principios que se aplican a cualquier situación que sea complicada.

Todo pecado, desde una simple adicción a la nicotina, hasta caer en una adicción de drogas grave, es iniciado con un juego, con una inocentada o con un intento. Por eso, en esta carta de Jacobo, se presenta el proceso básico de lo que es la entrada en pecado, y lo sencillo que es caer.

  1. La Importancia de soportar la tentación (v. 12). En este pasaje, Jacobo utiliza una forma muy particular del Señor Jesús, la bienaventuranza. Es probable que este Jacobo sea el hermano del Señor, y no el Apóstol, y por eso, su similitud con el Señor en este aspecto.
    1. La primera palabra, el adjetivo comparativo “Bienaventurado”, da inicio a una frase muy parecida a las del Señor Jesús en el Sermón de la Montaña, descrito en Mateo 5:4-11.
      1. La palabra “bienaventurado” es una palabra compuesta, de dos términos: “bien” y “aventurado”; la primera refiere al estado, que es “muy bueno” o de “bien inigualable”, mientras que la segunda frase, “aventurado”, está compuesta de “ventura” y del sufijo “-ado”.
        1. La ventura indica “las cosas que vendrán”, en tanto que el sufijo “-ado” se refiere a una acción completa y realizada.
        2. Así, el término “bienaventurado” tiene la idea de “muy bien asegurado el futuro”, como que lo que aún no ha sucedido ni se puede ver, es una realidad para la persona que está bienaventurada. En griego da la idea de “supremamente bendecido”.
        3. Y no es para menos, especialmente al considerar que se habla de un “bien” que se tiene ya asegurado ante toda tentación. Es decir, las tentaciones no llegan sin la salida, ni tampoco se aparecen de la nada; siempre hay indicaciones que preparan al creyente a no caer en ellas cuando aparezcan. Por eso, la bienaventuranza de un triunfador se fundamenta ya en un hecho que fue logrado en la cruz.
      2. Este adjetivo, “bienaventurado”, está dirigido “al varón”. Muy curiosamente, no se usa un término genérico, sino que es muy específico del varón.
        1. En griego, el término es “anér”, propiamente un varón. Se usa en el verso 8: “El varón de doble ánimo”. Estos versículos, van dirigidos específicamente a los varones; no va dirigido a las mujeres. Algunas razones son válidas mencionarlas:
          1. El varón se representa como el responsable de la espiritualidad en una familia; no la mujer. Aunque la función de la mujer es esencial, el responsable es el varón.
          2. La tentación que se menciona aquí tiene que ver con “administración” y “toma de decisiones”. El verso 8 habla de que el “doble ánimo” produce ser “inconstante en todos sus caminos”.
          3. Los varones son los responsables de mantener una mente clara y administrativamente ordenada. ¿No ha notado que regularmente es el varón el más desordenado en sus propositos, ideas y metas? Inician con una meta y terminan con 10. las mujeres no tienen ese problema de orden.
          4. Esta inconstante en la vida del hombre se agudiza con los problemas, las dificultadas, las inclinaciones morales y el anhelo de satisfacer algunas cosas en su propia vida.
          5. En la familia, el varón es el responsable de mantenerse equilibrado en la fe, produciendo acciones concretas que realmente ayuden en el desarrollo de la vida.
        2. Aplicación: No tome la vida sin considerar las posibles cosas. En el caso de la familia, esté preparado; sus hijos fallarán; pecarán y serán rebeldes; eso es normal en la vida con una naturaleza pecaminosa; esté preparado para enfrentar la prueba en la familia con una perspectiva correcta y una mente enfocada en lo que Dios dice. Comience siempre su día con Dios.
    2. La segunda palabra que nos compete, es el verbo “sufre”, que la RV60 traduce: “soporta”. La palabra tiene la idea de “quedarse bajo”, como quien carga un peso. Más que “soportar”, es cargar la tentación, porque tiene la idea de que no es un acto de una sola vez, sino que puede durar por un tiempo, o repetirse, tal como una carga que se pone en el hombre durante el trabajo.
      1. En Hebreos 12:2-3, se usa el mismo verbo, “sufrir”, para indicar que Jesús se sostuvo valiente y perseverantemente en su propósito: “ Puestos los ojos en al autor y consumador de la fe, en Jesús; el cual, habiéndole sido propuesto gozo, sufrió la cruz, menospreciando la vergüenza, y se sentó a la diestra del trono de Dios. Contemplad, pues, en vuestro pensamiento a Aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que no os fatiguéis en vuestros ánimos desmayando”.
      2. En Romanos 12:12 se usa nuevamente el término “sufridos”, que literalmente significa “perseverando constantes”: “Gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración”.
      3. EL acto de “sufrir” la prueba, en este verso, es diferente de “caer en diversas tentaciones”, que se menciona en el versículo 2.
        1. Las “pruebas” que lleguen a la vida son la causa de la bienaventuranza, porque viene acompañada de la solución.
        2. En el verso 12, la idea de “sufrir” la prueba es “aguantar firme hasta el fin”, sin ceder a ella. Una cosa es que “venga una prueba”, otra es que uno decida caer en ella. En Job 5:17 leemos: He aquí, bienaventurado es el hombre a quien Dios castiga (corrige); Por tanto, no menosprecies la corrección del Todopoderoso (RV60). ¿Recuerda el uso del término “castigo”, como corrección? La prueba es, precisamente, el estado cuando, nuestra naturaleza nos lleva a una toma de decisiones que nos producirán una de dos consecuencias, y debemos saber, bajo el peso de la prueba, cuál es la decisión correcta.
      4. Aplicación: Algunas experiencias de la vida no son fáciles de llevar. Debemos aprender a cargar la prueba y mantener el rumbo. Se debe ser preciso. En la familia, la prevención ayuda a cargar los problemas y poder aguantar hasta que se pasen, o se les encuentre solución.
    3. La tercera palabra que nos ocupa en este verso, es precisamente “tentación”.
      1. La palabra “tentación”, que aparece en el verso 12, es una palabra que en el original significa “poner a prueba” o “poner bajo examen”. No es siempre negativo, porque tiene dos sentidos básicos:
        1. Poner a prueba para comprobar la capacidad de alguien ante lo malo. Esto es lo positivo, no tiene la intención de hacer perder, sino solo de demostrar que se conoce la diferencia. En este sentido, Dios pone a “prueba” a todos los creyentes. Por ejemplo, el padre le pregunta al niño sobre las clases de la Escuela, y luego corrobora sí realmente aprendió preguntándole sobre lo que le dijo que le enseñaron.
        2. Poner a prueba con la experiencia del mal. Esto es lo negativo; y tiene la intención de hacer “experimentar el mal de alguien ofreciéndole lo perverso”. Por ejemplo, se le ofrece licor a un jovencito bajo el engaño de que eso lo hará más hombre.
      2. La palabra “prueba” en el verso 12 es diferente de la palabra “prueba” del verso 13. en el original, el verso doce es “prueba” de examen, es decir, “ser aprobado”, en tanto que en el veros 13 es “tentación”, en el sentido de incitar al mal a alguien con malos objetivos.
        1. La frase “cuando haya resistido la prueba”, es una traducción que produce confusión.
          1. La traducción correcta está en la RV09: “cuando fuere aprobado”. Literalmente la frase en griego dice: “una vez aprobado”, es decir, cuando haya pasado por la prueba triunfante: sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia (v. 3).
          2. Se refiere a “ganar mediante la fe”, según se deduce de los versos 4-6.
      3. Aplicación. En muchas ocasiones será probado con su propia familia. Debe entender que Dios le pondrá en conjetura para fortalecer sus decisiones, enderezar su forma de vida y su carácter. No se desanime ante las pruebas que tiene delante; tome fuerzas y apoye a la persona que está pasando el mal momento, confiando en Dios.
    4. La cuarta y última palabra que debemos considerar, es “corona”. Aquí el término original es “stéfanos”, una guirnalda que se daba a los ganadores o perseverantes.
      1. Pero debido a que Jacobo escribe a judíos, es probable que este término equivale al término hebreo “nézer”, corona, que se refiere a la diadema que usaban los levitas en sus frentes al presidir el culto de Jehová: SANTIDAD A JEHOVÁ (Exodo 39:30).
      2. Debe ser, quizá esta la referencia, porque en este caso, “la corona de vida” no es la salvación, porque la salvación no se alcanza venciendo tentaciones, sino creyendo en Jesucristo.
      3. Además, la frase “que Dios ha prometido”, en el griego dice: “que el Señor ha prometido”, y equivale, precisamente con la promesa dada por Dios a los levitas que “amaban su Nombre”.
      4. En Hebreos 10:23 se indica la importancia de permanecer “fieles”: “Mantengamos firme la profesión de nuestra fe sin fluctuar; que fiel es el que prometió”.
      5. También se dice que se dará una corona de justicia a los que aman su venida (2ª Ti. 4:8), “la corona de justicia a los que aman su aparición”. El amor produce la paciente resistencia; nadie evidencia mejor su amor que los que sufren por él.
  2. Nunca culpe a Dios de sus propios problemas (v. 13). El hecho de ser probado por Dios nunca tiene que ser considerado “malo”, es decir, como vimos, Dios nunca prueba con cosas malas, las pruebas de Dios son examenes de comprobación. Las pruebas perdurables, en ocasiones, son causadas por nuestras propias acciones.
    1. Dios no tienta a nadie. Hasta aquí se trataba de la “tentación” en el sentido de prueba, la probación por medio de las aflicciones.
      1. No piense que Dios le impone una necesidad inevitable de pecar, Dios no le envía pruebas a fin de hacerlo peor, sino mejor (vv. 16, 17).
      2. No se deje hundir bajo la presión del mal. Cuando la “tentación” viene de Dios, tiene salida: No os ha tomado tentación, sino humana: mas fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis llevar; antes dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis aguantar (1ª Cor. 10:13). Si viene una prueba donde usted no puede salir, no es una prueba de Dios, es una prueba producida por el propio corazón.
    2. En el griego dice “tentado de Dios”, lo que denota agencia indirecta, no directa. La prueba divina es causa de ciertas necesidades para ser fortalecidos.
      1. La crianza de un niño trae muchas pruebas, pero no son malas. El matrimonio trae muchas pruebas, pero no son malas. La vida matrimonial es buena; el problema es cuando nuestro pecado interviene y daña lo bueno que Dios ha creado.
      2. Dios no puede ser tentado de los malos, o lo malo: Es decir, no hay acto o intención humana que pueda hacer que Dios cambie su naturaleza. Las personas si son tentadas cuando son enfrentadas o son rechazadas; pero Dios no, Él no sufre cambio alguno: “Porque yo Jehová, no me cambio; y así vosotros, hijos de Jacob, no habéis sido consumidos” (Mal. 3:6). “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos” (Hebreos 13:8).
      3. Dios nunca pondrá tentaciones a nuestros pecados para seducirnos a cosas peores, porque ni él mismo tienta a nadie de su voluntad”o de sí mismo. Esta es la antítesis de 1:18“De su (propia) voluntad nos ha engendrado” a santidad, no es lógico ni coherente que vaya a tentarnos por su propia voluntad a la maldad.
        1. Un padre debería aprender a no tentar a sus hijos con acciones inadecuadas o con propósitos oscuros, porque eso perjudica la vida de los niños.
        2. Tampoco debe haber pruebas de mala fe entre esposos, buscando fallos para humillar o someter al otro. Ninguna prueba entre esposos es saludable cuando no tiene la idea de demostrar lo bueno que es cada uno.
      4. En Génesis 22:1 se dice que Dios “tentó a Abraham”, pero allí la tentación significa probación, y no seducción.
  3. Cúlpese a sí mismo de los problemas sin solución (v. 14). Existe una responsabilidad individual que no podemos evadir. Culpar a Dios de nuestras malas acciones no libra de las consecuencias, añade más consecuencias negativas. La verdad siempre permanece aunque tratemos de negarla en todos los sentidos.
    1. La tentación “de cada uno” son sus propias concupiscencias.
      1. La palabra “concupiscencia” significa “apetito desordenado de placeres deshonestos”, y casi siempre se aplica a una vida sexual promiscua.
      2. En griego, la palabra es “apithumia”, que significa “un intenso deseo de cualquier tipo”. En la Biblia, la glotonería, el deporte, los juegos, los viajes, las películas, etc., cualquier cosa que produzca un deseo intenso o un anhelo intenso, es “concupiscencia”. Cualquier cosa que nos seduzca a hacer algo incorrecto, es un pecado de concupiscencia.
    2. La causa del pecado está en nosotros mismos. Ni aún las sugestiones de Satanás nos ponen en peligro, sino cuando las hacemos nuestras.
      1. Cada uno tiene sus propias concupiscencias peculiares (así el griego), que surgen de su propio temperamento y hábitos.
      2. Se origina la concupiscencia en el pecado innato en el hombre, heredado de Adán.
    3. Se dice que es “atraído y seducido”.
      1. El primer paso en la tentación es el ser desviado de la verdad y de la virtud. La palabra “seducido”, en griego viene de un término que significa “enganchado por el cebo”, como la presa.
      2. El segundo paso: el hombre se permite (como expresa la voz media del griego) ser inducido al mal. La “concupiscencia” está aquí personificada, usando una figura emocional y sexual muy fuerte en las personas.
    4. En el verso 15, la concupiscencia se compara a un embarazo.
      1. La unión culpable se efectúa cuando la voluntad abraza la tentación y se deja llevar por su propio deseo.
      2. La concupiscencia”, entonces “da a luz el pecado”. Comienza como un acto agradable, y termina como un doloroso parto, una consecuencia visible e inevitable.
      3. Luego el pecado “siendo cumplido, engendra muerte”, de la cual estaba todo el tiempo preñado. Es la figura de un embarazo no deseado, con todas los miedos, temores y abruptos cambios de la vida. Un momento es suficiente para cambiar la vida para siempre.
      4. Esta “muerte” causada por el pecado, está en marcado contraste con la “corona de la vida” (v. 12), el blanco de la “paciencia” y perseverancia, cuando tenga su obra perfecta. La santidad, el buen testimonio y el respeto, se pierden para siempre.
    5. Aplicación: Aunque el texto habla de pecados personales que son hábitos incontrolables, muchas veces los padres son engañados cuando piensan que ellos pueden hacer todo lo que sus hijos no, y pretenden sostener valor, respeto y admiración, pero sus actos indebidos les dañan por siempre. Del mismo modo, los esposos y los hijos, en tomas de decisiones inadecuadas, caen en errores que cambiarán sus vidas para siempre.